Real Madrid: estado de necesidad

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El “estado de necesidad” es aquella situación que ampara a quien, en circunstancias de necesidad, para evitar un mal propio o ajeno, debe causar otro mal, siempre que este no sea mayor que el que trata de evitar. Esto que les acabo de contar es un concepto conocido entre los que nos dedicamos al mundo del derecho, y hoy vengo a hacerles una versión adaptada del mismo a la situación del Real Madrid, de todo el Real Madrid, entendido este como entidad más allá de un club deportivo. Por todos es sabido, y así lo conté ya para “La Galerna” en un artículo titulado “Bocados de realidad”, que la situación económica actual impide abordar fichajes, o aquellos que podríamos considerar necesarios/imprescindibles para reformar o fortalecer las diferentes secciones deportivas del club, salvo que detrás de ti tengas un jeque, seas sociedad anónima, o entidad similar. Y el Real Madrid no se encuentra en ninguno de los supuestos antedichos, así que habrá que apechugar la situación tal y como ha venido.

Al parecer, la gestión económica hasta la fecha ha sido impecable, y ello nos permite de momento sobrevivir con dignidad

Al parecer, la gestión económica hasta la fecha ha sido impecable, y ello nos permite de momento sobrevivir con dignidad a la situación que nos desborda, gestión que mirando a clubes de nuestro entorno no ha sido tan modélica y sus nubarrones son de un negro tal que impide atisbar el menor rayo de luz entre ellos. La cuestión relevante es que, por mantener y garantizar la supervivencia del club tal y como es a día de hoy, hay un impedimento económico para realizar fichajes. Y si no fichajes en general, ni siquiera esos que se han venido considerando “estratégicos”, jóvenes que despuntaban y por los que se hacía una inversión hoy para evitar pagar cantidades inaccesibles en el futuro y poder asegurarnos así el nivel competitivo que se le exige al Real Madrid, ¿esto supone una merma en el equipo? Pues depende del prisma con el que lo miremos, como con todo. Supone que esos veranos en los que Florentino Pérez se sacaba de la chistera incorporaciones que hacían correr tinta por los periódicos y presentaciones multitudinarias en el Bernabéu han tocado a su fin, pero también supone una ventaja.

Allá por 1.995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, dictó una sentencia por la que se consideraban ilegales los cupos de extranjeros cuando se aplicaran a ciudadanos de la Unión Europea. Fue la conocida como “Ley Bosman”, y a partir de ahí el fútbol cambió. Con la sentencia sobre el caso Bosman es probable que nunca se hubiera producido el fenómeno de “La Quinta del Buitre”, época en la que el cupo de extranjeros se limitaba a dos y los clubes debían recurrir tanto al producto nacional como a la cantera. Y aquí es donde aparece la ventaja de la que les he escrito unas líneas más arriba.

Con la sentencia sobre el caso Bosman es probable que nunca se hubiera producido el fenómeno de “La Quinta del Buitre”

Este pasado mes de agosto, el Real Madrid juvenil, dirigido por Raúl (D. Raúl González Blanco, ya saben) conquistó la UEFA Youth League, una especie de Champions League para jovenzuelos, por lo que igual haciendo de la necesidad virtud, se podría, se debería mirar a esa camada de jóvenes antes de poner los ojos en prometedores talentos foráneos. Y les hablo, por ejemplo de jugadores como Upamecano o Camavinga, que sin duda serán magníficos futbolistas pero que sólo se diferencian de los que ya tenemos aquí en que aquellos acumulan minutos de calidad en sus clubes mientras los nuestros se curten en campos de Segunda B. Y otra diferencia, esta más que notable, es que a los que vengan no hay que explicarles qué significa jugar en el Real Madrid porque lo llevan mamando años ya. Así, ante esta plaga de lesiones, en vez de recurrir a jugadores de la primera plantilla, que al parecer desean salir o cuyo rendimiento o actitud ya no es el adecuado, se podría recurrir perfectamente a Pablo Ramón o a Chust para el centro de la defensa, a Miguel Gutiérrez para el lateral izquierdo, a Antonio Blanco en el centro del campo o a Latasa en la delantera. No sabemos si alguno de ellos está a la altura de los Camavingas y Upamecanos del momento porque no juegan en el primer equipo, pero lo que sí sabemos es que los tiempos no están para experimentos con los Militao y Jovic de turno, por lo que estos chicos nuestros, el futuro del Real Madrid, deberían ser algo más que monedas de cambio en cesiones, relleno en alguna convocatoria o traspasos de bajo coste para cuadrar balances. Ellos ya han demostrado lo que pueden dar cuando han tenido la oportunidad, así que sería más que conveniente incorporarlos al ecosistema de la primera plantilla e ir haciéndolos jugar minutos, muchos minutos. Que igual alguno de ellos resulta que es mejor que cualquiera de los extranjeros que les he citado, más barato y, por supuesto, más madridista.

Fotografías Getty Images.