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·26 febbraio 2025

0-1: Endrick apunta a la final

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El Real Madrid ha dejado encarrilado en Anoeta su pase a la final de la Copa del Rey al vencer 0-1, gol de Endrick, a la Real Sociedad. Fue un partido serio que dejó el sabor agridulce de que pudo dejarse la semifinal vista para sentencia.

El once que presentó Ancelotti fue, de mediocampo hacia adelante, de los que gustan a ese sector de la afición que clama por rotaciones y otorga gran importancia a ver en acción a todos. Un once muy copero en todo caso, ya que Endrick y Güler han formado parte de las alineaciones blancas en el torneo. En defensa, en cambio, se dieron cambios que hicieron arquear una ceja a todo el mundo menos a Ancelotti, el revés de lo que suele suceder. La vuelta de Tchouaméni al centro de la zaga y el experimento de Asencio como lateral sonaba a probatura extraña justo cuando el puzzle táctico del técnico de Reggiolo parecía haber hecho click. Sí había hecho click, ¿para qué esos cambios? Con la recuperación de Mendy, no se entendía bien tampoco la presencia de Fran, estando por ese lado la amenaza de Kubo. La capitanía de Vinícius agregaba otro excedente de curiosidad. Las novedades le salieron a Carletto unas mejor que otras, pero bien en general. Güler no. Güler parece extraviado en algún lugar muy melancólico. No se descarta que sea el propio Carletto quien le conduce al laconismo.


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Nada más comenzar el partido, Lunin tuvo que intervenir a los pies del propio Kubo, salvando los muebles. La Real presionaba muy arriba y el Madrid tenía dificultades para cruzar el centro del campo, aunque una gran arrancada de Bellingham terminó en un tiro muy desviado de Güler. Los jugadores de la Real rascaban a base de bien, conscientes de que el rival del Madrid, por definición, suele tener carta blanca para esos menesteres.

Tras un arranque de pujanza, el partido entró en un terreno anodino. El Madrid empezaba a combinar, aunque sin crear peligro. Al no olerla en la línea de tres, Güler se retrasó unos metros. Endrick no la había visto a los casi veinte minutos, pese a que tiraba infructuosamente desmarques.

Pero en una de estas le vieron, y tuvo que ser Bellingham. Fue un pase largo digno de Kroos, el brasileño la impulsó con el pecho, se plantó delante de Remiro y definió con la izquierda con el exterior.

El 0-1 espoleó a los locales, que volvieron a obligar a intervenir a Lunin por medio de un tiro de Brais. La reacción ante el gol blanco (hoy naranja) tuvo otra manifestación en una gran oportunidad de Oyarzabal. Lunin se le hizo gigante, como a continuación se hizo Remiro ante Vinícius para sacarla a córner tras recibir este de Bellingham. El inglés ya había completado media hora excelente, lanzando el contragolpe visitante y rematando prácticamente todos los córners.

Tchouaméni se lucia en cruces providenciales, en particular tras una incursión de Barrenechea. Ceballos, muy implicado, brindaba control del juego. Por contra, Camavinga se mostraba más bien atolondrado, en su línea reciente. Güler estaba desdibujado, y no se entendía que el menos no le dejaran hacerse cargo del balón parado. Con luces y sombras, el Madrid tenía el partido relativamente controlado. El más incisivo de los locales, no obstante, volvía a hacer de las suyas: Barrenechea lanzó un trallazo desde la esquina que obligó a Lunin a la mejor parada de la noche.

Antes del descanso, Sánchez Martínez dio indicación a los delegados para que cesaran unos cánticos contra Asencio en la grada de Anoeta. A resultas de esto, y también de que tenía una tarjeta, Ancelotti lo sustituí por Lucas Vázquez en el descanso.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Lunin volvió a lucirse con una parada de reflejos a cabezazo de Oyarzabal. El Madrid confirmó el toma y daca con un pase excepcional de Vinicius, un control sensacional de Endrick y un chutazo de este al larguero. Daba la sensación de que el Madrid, que salía al contragolpe con bastantes efectivos, podía sentenciar la eliminatoria. Se imponía la ley de Bellingham, pero resultaba una pena que no se gestionaran mejor esas jugadas. Vinícius desaprovechó un par de ellas, aunque curiosamente estaba brillando cuando se ponía a repartir el juego, casi como centrocampista.

Todo apuntaba al 0-2. Lucas tiró fuera después de recibir un gran balón de Camavinga tras arrancada de este mismo batiendo líneas. La Real había decaído físicamente, por lo que Imanol puso en juego a Bécker y Pablo Marín. El cambio de Ancelotti, por su parte, fue netamente defensivo: metió a Alaba y sacó del campo a Endrick, reconstruyendo al equipo con Güler como hombre más adelantado.

El Madrid parecía demasiado conforme, renunciando a sentenciar. Para los últimos minutos, metió a Brahim y Rodrygo. La sensación es que cualquiera de los dos podía liarla. Antes de eso, Remiro hizo un paradón a disparo de Bellingham.

Le sentaron bien los cambios al Madrid. Bellingham volvió a obligar a Remiro a sacar una mano prodigiosa. Tchouaméni, soberbio, remató fuera un córner. El final del partido, sin embargo, dejó un sabor agridulce por la lesión de Ceballos. Esperamos que no sea nada grave.

0-1 y al Bernabéu. El acceso a la final de Copa parece diáfano.

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