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·25 Februari 2025
CRÓNICA. El Atleti sube y baja de las nubes en Montjuic
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·25 Februari 2025
Partido de emociones fuertes en Montjuic. La montaña mágica fue el escenario de un partido de altos y bajos en emociones para ambos equipos, con un Atlético que hizo valer su calidad en un tremendo comienzo y final del partido, que le valió salir del partido de ida con un merecido empate (4-4) ante el Barcelona.
Y es que no tardó el Atlético en empezar a llamar a la puerta del Barcelona, con un remate de cabeza a puerta de la araña, que obligó a esforzarse a Szczesny, que envió el balón a córner. Un córner que recordó a esa jugada ensañada frente a Osasuna, botándolo Griezmann en corto, volviendo el balón para él, para que en segunda jugada, colgase de manera magistral el balón, para que rematase a puerta Julián Álvarez.
En aquella ocasión en Liga, Julián marcó tras una cesión en el segundo palo, y ahora lo volvió a hacer, remachando en el palo largo el que sería el primer gol del Atleti, cuando apenas se había consumido el primer minuto de juego.
Nos la prometíamos muy felices, y lo haríamos más aún cuando cinco minutos más tarde, y con asistencia de la araña, Antonie Griezmann controlaba en la frontal del área, imponiéndose a la defensa del Barça, para asestar el segundo golpe al equipo local. Un comienzo de ensueño, que nos hacía pensar en una tarde gloriosa, pero que tornaría un poco gris, como la camiseta del Atleti, en los sucesivos minutos hasta el descanso.
Un subir y bajar de las nubes, como cantaba Sabina, pero que nos haría vivir emociones fuertes, como siempre nos lo hace sentir nuestro Atleti. Un subir y bajar de las nubes, pero con condicionantes importantes, en forma de amarilla de Galán, por falta a Lamine Yamal, demasiado rigurosa, y con una acción muy discutida en el tercer gol del Barça, que sin duda condicionó el resultado al descanso.
Foto: Alex Caparros/Getty Images
Un resultado que sería desfavorable al Atleti, por culpa de los goles de Pedri en el minutos 18, en una gran acción por banda derecha de Koundé. Para ese instante, la intensidad del Barça había cambiado como de la noche al día, y la presión del equipo local hacía dejado al Atleti en un bloque muy bajo, a lo que se unió una serie de impresiones en el pase, que imposibilitaron salir de nuevo a la contra.
Y en un saque de esquina dos minutos más tarde, igualó el encuentro con un gol de Pau Cubarsí en el segundo palo. Y a partir de ahí el Atleti aguantó el tipo, sufriendo con el acoso y la posesión del Barça, pero en el minuto 40, Iñigo Martinez marcó el terero de cabeza en segundo palo, remantando solo.
Pero el rematar solo se debió a un bloqueo de Cubarsí a Marcos Llorente que le impidió la progresión y una defensa no adecuada a la jugada. Otra jugada que condicionada la primera parte de un modo decisivo. Y con un 3-2 llegábamos al descanso, con la duda de si veríamos de nuevo un Atleti que volviese a contragolpear para generar de nuevo peligro y así poder igualar el choque.
La segunda parte comenzó de un modo distinto al que acabó la primera parte. La intensidad en la presión del Barcelona bajó y el Atlético volvió a contragolpear con peligro, pero sin lograr generar demasiado peligro en la portería rival. Todo, por culpa de unos controles deficientes, que no aprovecharon los espacios generados en los primeros minutos de la reanudación.
Los cambios del equipo, como Lino, Correa o Sørloth, buscaban generar peligro y un gol más para los del Cholo. La presión generaba ocasiones, como la del gol anulado al delantero noruego, por fuera de juego previo de Llorente. Pero fue el Barça quien marcó el cuarto, con una gran juega de Yamal, que llegó hasta la línea de fondo dejando el gol cantado a Lewandowski. Todo con cuarto de hora por jugar… y por soñar.
Y cuando se trabaja y se sueña, se consiguen resultados. No dejó de intentarlo el Atleti y en un ataque que comenzó en banda izquierda, llegó balón a Correa, desde casi línea de fondo cedió el balón atrás, que aprovechó para marcar Llorente.
Foto: David Ramos/Getty Images
Y no fue la última oportunidad que tuvo el equipo, ya que el 88, Correa casi sólo ante el portero, remató flojo sin que causase demasiadas complicaciones para el guardameta local, perdonando el empate. Pero el equipo terminó embotellado en su propia área al Barça, con un Atlético enfurecido que buscaba con ansia el empate. Y como no podía ser de otro modo, llegó.
El Atlético ha aprendido a acabar los partidos por todo lo alto, con una energía tremenda y con insistencia. Y en otro contragolpe, Samu Lino se internó como una bala por la banda izquierda, para asistir a Sørloth y volver a enmudecer Montjuic, como ya lo hiciese en Liga. El Atleti acababa de marcar cuatro goles en Barcelona.
Así pues, queda todo por decidir para la vuelta, y quién decidirá será el Metropolitano.