
La Galerna
·2 avril 2025
El Madrid no paga sus errores

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·2 avril 2025
Buenos días. El Real Madrid está en la final de la Copa del Rey. Mal el Madrid. No es lo que se esperaba de él.
Lo que se esperaba —y aún se espera— del Madrid es que pague de una vez sus errores, sus largos lapsos de mediocridad y las decisiones más que discutibles de Ancelotti con la derrota que todo el mundo ansía, los antimadridistas porque es la razón de ser de su vida y algunos madridistas (¿cuántos?, no lo sabemos) para cargarse de razones.
Sucede sin embargo que el Madrid no paga por sus errores. Por no pagar, ni siquiera paga por los errores de Alberola Rojas aka Mr. Next, como le llama Alberto Cosín. Mr. Next, que se cree más guapo que nadie, y debe ser por eso que trata a los jugadores del Madrid como si fuese la última bebida energética del desierto. Además de eso, perjudica sistemáticamente al equipo blanco. Ayer lo hizo, saldando con amarilla una escalofriante entrada de Olasagasti a Vinicius y escamoteando un penalti por bofetada de Remiro a Bellingham.
Sin embargo, y a pesar de haber asistido todos a un ejercicio de negreirismo (y por tanto antimadridismo) por parte de Mr. Next, quien se quejó de él fue curiosamente Imanol Alguacil. El técnico donostiarra denunció un fuera de juego posicional de Mbappé no en la jugada del 3-3 marcado por Tchouaméni, sino en la que le precede. No pidió la anulación del tanto por una falta en ataque en agosto pasado en el partido contra el Mallorca de milagro.
Lo del relato es matemático, amigos. La narrativa anti lo empapa todo. Hace pocas fechas, el equipo del inefable Alguacil sufrió la rigurosísima expulsión de un jugador en el minuto diez de un partido, pero al inefable Alguacil le pareció bien porque el rival era el equipo cliente de Negreira. Demasiado bien le conocemos. Es uno de los más paradigmáticos ejemplos de la actitud de la inmensa mayoría de clubes de la liga: untuosos contra el equipo del régimen (no vaya a ser que el sistema arbitral tome nota de mis quejas y me pase factura), gallitos sin razón ante el único club que actúa contra la corrupción imperante.
Si. Demasiado bien te conocemos, Alguacil.
Decíamos que el Madrid tiene la irritante costumbre de no pagar por sus errores con derrotas, a veces ni siquiera de pagar con derrotas las actuaciones putrefactas del sistema. El Madrid se repone de todo, y no toma nota de sus fallos, no se desmorona si el pobre Alaba se mete dos goles en propia puerta, no se derrumba si cuando ya ha marcado el gol de la remontada la Real marca en un córner pésimamente gestionado por Lunin. Solo toma nota para aprender de las cagadas, pero luego arranca la página del cuaderno, se hace con ella una pelotilla y Rüdiger la remata en un córner sacado por Güler.
“De locos”, titula Marca, aludiendo a la vez a lo caótico y desenfrenado del partido y al hecho de que el tanto de la victoria fuese obra del ciudadano más excéntrico sobre el césped. Para nosotros, las dificultades de ayer son diferentes a las de otros días, y tienen que ver con algunas actuaciones individuales muy desacertadas. Recuperados (como esperamos) los que juegan habitualmente en las grandes citas, el Madrid no tiene la insolvencia mostrada ayer.
As llama a Rüdiger “el ángel de la guarda” y califica el partido como “hermosamente loco”. Ya señalaba en su excelente crónica Paco Sánchez Palomares que el Madrid se había tomado la penúltima Copa en el abismo, al borde del cual encanta al equipo correr riesgos. Solo sabiendo que está en peligro, que no hay red sino puro vacío bajo sus pies, parece activarse el equipo de Ancelotti, lo cual es a la vez entretenidísimo, literario y profundamente irritante. ¿De verdad tenemos que sufrir para brillar? ¿No existe otra forma de hacer las cosas?
En medio de la esquizofrenia de ayer, en la que nuestro CM naufragó tratando de ir informando de lo que sucedía por la velocidad de los acontecimientos, refulgen algunas buenas noticias, en particular Endrick, a quien Ancelotti quitó anticipadamente, en un cambio político motivado solo por la conveniencia de dar minutos a Mbappé. En general, Carletto no acertó ayer en casi nada, pero sus jugadores tampoco toman nota de eso. El Madrid tampoco paga los errores de su entrenador. Hay dos cosas que tenemos a quintales, y que nos hacen estar más allá del buen o mal juego: calidad individual y fuerza mental. Que nadie menosprecie esas dos virtudes, porque son las que nos mantienen con vida en las tres competiciones. Es muy difícil que, de aquí al final de campaña, el Madrid mejore mucho en cuanto a juego, pero la paradoja es que podría no necesitarlo siquiera: con su calidad y su fuerza mental, puede hacer un triplete. Y esto es lo que irrita.
La cosa fue tan memorable que hasta Sport dedica su primera plana al loco alemán y a la victoria en la prórroga de su archienemigo. Repasamos de arriba a abajo la portada sportiva en busca de alguna queja Imanol style, para comprobar con agradable sorpresa que no, que Sport ha decidido hoy dar su portada al Madrid sin aparejar a ella ningún victimismo adicional. Qué cosas.
Mundo Deportivo se centra en cambio, con lógica, en la otra semifinal, entre Atleti y Barça, que se disputa hoy. Estaremos atentos. Que gane el peor.
Pasad un buen día.