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Real Zaragoza, a un paso de la pomada

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Más de cuatro meses de competición, con sus primeras 21 jornadas disputadas, han pasado desde que se inició la temporada 21/22 en Segunda División. Y, en ese tiempo, el Real Zaragoza ha vivido de todo. Del cielo al infierno y viceversa en cuestión de semanas, batiendo récords de empates y cambiando su estilo. A pesar de los contratiempos, el equipo maño afrontará la segunda vuelta con el objetivo de meterse en la pomada y pelear el sexto puesto, del que está a 5 puntos. Y, para ello, se aferra a su fortaleza defensiva y, sobre todo, a su competitividad.

Periodo de adaptación

Un verano de muchas idas y venidas, de cambios de idea y de un triste arranque liguero condenó a los aragoneses en el fondo de la clasificación. Aunque las sensaciones que transmitían eran muy positivas, los zaragocistas eran incapaces de transformarlas en puntos. Eso acabó convirtiéndose en un quebradero de cabeza para JIM, que llegó a estar cuestionado tras ser el héroe, hace unos meses, con el Zaragoza ahogándose en un pozo directo a Segunda B.

Hasta el 4 de noviembre, cuando se disputó la jornada 14, la racha del cuadro blanquillo era insostenible. Ni ganaba ni marcaba. Y el objetivo que se había marcado el club con la famosa ‘pomada’ empezó a sustituirse por el de la salvación. Tras 13 partidos, llegó a Burgos con tan solo una victoria en su casillero. Pero se marchó con dos, el estreno goleador de su delantero y la sensación de que aquello podía ser un punto de inflexión para un grupo que, por aquél entonces, pasaba su peor momento. Y así fue.

En los dos partidos posteriores, ante dos rivales importantes, Sporting y UD Las Palmas, el Zaragoza volvió a ganar y la película cambió. Pasó de la depresión de estar en la zona de descenso a rozar el play-off en cuestión de 10 días. Ganó con público en La Romareda más de 20 meses después y acabó con la fortaleza del estadio de Gran Canaria, donde -por aquél entonces- nadie habría sido capaz de llevarse tres puntos. El guion era otro. Pero volvió a cambiar.

Del subidón a la realidad

Las tres victorias consecutivas dejaron al escudo del león en la posición más alta de todo el año (8º) y más cerca que nunca, a cuatro puntos, del sexto puesto. Pero dos borrones, ante Leganés y en Lezama, lo volvieron a cambiar todo en un par de semanas. El Zaragoza, que venía remontando muchos puestos en poco tiempo, no podía fallar mucho más si no quería alejarse y complicar más su situación clasificatoria. Le tocó viajar a la Palma, en la primera ronda de Copa del Rey, para medirse al CD Mensajero. Y cumplió.

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Después, recibió a uno de los cocos de la categoría, la SD Éibar, donde cuajó una de sus actuaciones más completas y no falló. El crecimiento del equipo de Juan Ignacio Martínez empezó a ser más que palpable y la autoestima ya se colocó por las nubes. Los maños se instalaron en la zona medio-alta, en su momento más álgido de confianza, y con dos partidos por delante que podían marcar su futuro antes de acabar 2021. Pero, y con la victoria copera ante el Burgos de por medio, tanto Almería como Tenerife, les pasaron por encima y no pudieron cerrar el año por todo lo alto.

El Real Zaragoza cierra la primera vuelta, quitando sus dos últimos contratiempos, con la sensación de competitividad. Ha demostrado que puede batir a cualquiera, sin dependencia de un estilo o de un futbolista. Solo necesita la fuerza de un grupo que, hasta en sus peores momentos, ha demostrado ser una piña. Y comienza la segunda agarrándose a su pareja de centrales, Jair y Francés, y con la obligación de mejorar sus registros ofensivos para poder pelear con garantía un objetivo tan complicado como necesario: el de volver a Primera División.

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