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·22 de septiembre de 2022

Real Madrid-FC Barcelona: La diferencia la marca Florentino Pérez

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Cuando Florentino Pérez salió en globo del Real Madrid tras un primer mandato decepcionante en el año 2006, se fue harto y muy decepcionado: "Les he maleducado, he querido ser como un padre para ellos, he intentado darles lo mejor y se han confundido". Hablaba de los "galácticos". De aquel equipo de ensueño formado por Figo, Raúl, Beckham, Zidane, Ronaldo, Roberto Carlos... El presidente blanco apostó por el mejor álbum de cromos, pero descubrió que los mejores jugadores del mundo no necesariamente se convierten en el mejor equipo.

El trompazo galáctico de Florentino Pérez

"Es normal que algunos se confundan -dijo-, que crean que tienen el puesto asegurado, que son los mejores. Lo que me gustaría es haberles educado en el trabajo, en el esfuerzo, en el sacrificio y en la idea de que cada día hay que ganarse el puesto. Espero que así sea a partir de ahora". Y les llamó "maleducados y malcriados" y les acusó de "falta de compañerismo".

Para un empresario de éxito como él, su gestión de seis años al frente del Real Madrid se cerró con un fracaso, con un borrón en su brillante ejecutoria como gestor en el mundo empresarial. Y se fue con una espina clavada muy dolorosa. Tanto, que tres años después volvió para superar ese reto que tenía pendiente.

Con el presidente no se juega

Y lo hizo de otra manera. Dejó de ser el "padre" de sus estrellas para convertirse en el verdadero y único líder del club, por encima de todo y de todos. Y cuando Cristiano Ronaldo fue a pedirle un aumento de salario le respondió que trajera el dinero de su cláusula y podía largarse. Además le soltó que con ese dinero compraría a Messi.  Y cuando finalmente le dijo que quería irse, después de ganar la Champions en Kiev, le abrió la puerta de salida sin llegar a negociar nada.

Lo mismo sucedió con Sergio Ramos, que quería cobrar más que Piqué en el Real Madrid. Era un choque de trenes, el capitán del equipo le planteaba un pulso al presidente sabiendo que tenía todas las de ganar. Pero Florentino, como hizo con Cristiano Ronaldo, no cedió y también le abrió la puerta al mítico defensa andaluz. Y ahora los demás ya saben a qué atenerse. Con el presidente no se juega.

En el Barça los jugadores han gobernado el club

En el Barça el modelo presidencial ha sido otro. Muchas estrellas y muchos mimos. El último contrato de Leo Messi (134 millones brutos anuales) lo dice todo. Y sus condiciones para renovar que han aparecido ahora ofrecen una imagen de chantaje inadmisible al presidente. Pero Bartomeu no quería pasar a la historia del club como el presidente que dejó marchar a Messi y se lo consintió todo, incluso después de enterarse por burofax que Messi quería abandonar el club.

El problema del Barça es que no era solo Messi. Los contratos de Piqué, Jordi Alba y Busquets están fuera de mercado para jugadores que ya superan la treintena. Nadie se atrevió a pararles los pies y a negarles nada. Los jugadores han gobernado el club en los últimos años y a los fracasos deportivos han añadido una ruina económica que tardará años en solucionarse.

Excesivo poder de los veteranos

Florentino Pérez ha sabido eliminar del club el problema cuando se le ha presentado. Bartomeu se dedicó a acumular problemas en su plantilla. Reconocía el origen de los males del Barça: el poder excesivo de los jugadores veteranos, pero nunca se atrevió a extirpar el mal.

Florentino pagó la novatada en su primer mandato. Pero aprendió la lección. El Barça está trabajando el tema, pero la asignatura de domar a sus estrellas sigue pendiente de aprobado.

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