Nuevas luces, mismas sombras

Balón en Profundidad

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El FC Barcelona no pasa uno de sus mejores momentos como club. En lo deportivo y en lo extradeportivo. Dicho esto, es momento de hablar de lo primero antes que de lo segundo. Porque el conjunto de Quique Setién, después de cuajar unos muy buenos 45′ en Balaídos, volvió a dejar las mismas -malas- sensaciones en la segunda parte ante el Celta de Vigo. Pocas certezas, muchas dudas. Nuevas luces y mismas sombras. El FC Barcelona sigue sin encontrarse en el campo, tampoco en los despachos.

Riqui Puig y Ansu Fati fueron las mejores noticias del Barça.

Ambos, Riqui y Ansu, son esenciales para el actual Barça y, también, para el actual Leo Messi. Lo vimos, claramente, ante el Celta de Vigo. Riqui Puig para dar dinamismo al centro del campo, para aportar verticalidad, para recibir en zonas entre líneas y acercar más, por ende, a Leo Messi al área. Riqui fue el mejor en el primer tiempo por las ventajas generadas en campo rival, la forma de mover el balón, el hecho de siempre estar bien perfilado para dar continuidad al juego. A día de hoy, es el interior que mejor entiende lo del famoso ‘ADN Barça’, el que más aspectos positivos le da al conjunto de Setién desde la medular. De hecho, fue el jugador que más buscó Messi.

Uno de los temas más comentados en clave Barça es el de la amplitud y la profundidad. Algo que al conjunto de Setién le cuesta mucho sacarle provecho. Por eso Ansu Fati es, junto a Riqui Puig, un jugador esencial para el actual Barcelona. El jugador que sabe ‘esperar su momento’ abierto en banda, que dota de amplitud al equipo para generar espacios por el carril central y que, también, te ofrezca la profundidad y el regate que tanto echa en falta el Barça en laterales (profundidad) y extremos (regate). Ambos jugadores son necesarios, esenciales para cambiar muchos aspectos ofensivos del plan de Quique Setién.

Los primeros 45 minutos en Balaídos fueron, en líneas generales, bastante positivos, visto lo visto. El Barça tuvo dinamismo y ritmo en la circulación de balón en campo rival (Riqui Puig clave), todo lo que aportó Ansu Fati desde el sector izquierdo del ataque (amplitud, regate y profundidad) y una buena presión tras pérdida. Pero esto se quedó, una vez más, en la primera mitad. Una primera mitad en la que también aparecieron problemas ya conocidos en el FC Barcelona de Quique Setién (y también del de Valverde): la banda derecha.

Nuevas luces, pero mismos problemas.

Pérdida del control de partido, errores defensivos y mismos problemas en campo rival. Tres temas a comentar por encima de todo. El Barça, con el paso de los minutos, volvió a ceder lo que le hizo realizar una buena primera mitad: el balón. Y es algo que se ha podido ver en distintos partidos. En Balaídos, además, sin Sergio Busquets sobre el campo, lo que supone un agravante importante. El Barça perdió el control, la estructura y permitió unos espacios impensables.

Errores defensivos, los mismos. De hecho, el Barça lleva tiempo, también, dejando sensaciones no muy buenas en este aspecto. Desde el posicionamiento tras pérdida que afecta a la transición y, por ende, a los espacios que aparecen en campo propio. Al nivel de ciertos jugadores en esta fase del juego con Samuel Umtiti como paradigma. El francés mostró una lentitud preocupante en cada acción y una mala lectura de juego a nivel defensivo: permitió unos 2vs1 constantes por sus salidas de posición constante. Gerard Piqué tuvo que doblar esfuerzos.

Pocas respuestas por pasillos exteriores.

El sector diestro del ataque azulgrana sigue siendo un problema. Más sin Sergi Roberto y Frenkie De Jong. Se pudo ver en Balaídos con Arturo Vidal y Nélson Semedo sobre el campo. Por el posicionamiento de ambos, por su rol y por la forma que tienen los dos de atacar esa zona. El Barça ahí carece de peligro, de amenaza, pero, sobre todo, de variantes. El rival pocas veces presta atención al lateral portugués porque, al fin y al cabo, no es una amenaza real para la defensa rival. Pocas veces aprovecha los espacios generados.

Arturo Vidal es, además, menos Arturo Vidal con un ‘9’ más fijo por delante suyo. Al chileno muchas veces se le valora por su forma de atacar los espacios en segunda línea, que un ‘9’ más móvil que Luis Suárez saque de posición a centrales y, entonces, Arturo aparezca ahí. Pero con el delantero uruguayo sobre el campo, pocas veces pasa esto. Y sus rivales, con el paso de los minutos, saben defender mejor esta situación. El peligro real del Barça está por izquierda (Alba+Riqui+Ansu) y, por supuesto, donde estuviese Messi -potenciado por Riqui-.

Al fin y al cabo, siempre es lo mismo. Mismas variantes y pocas soluciones a destacar en cada encuentro del conjunto de Setién (y, en su momento, de Ernesto Valverde). Una consecuencia de la mala planificación deportiva del FC Barcelona desde hace años, porque si no se sabe a lo que se quiere jugar, es más complicado buscar los perfiles adecuados. El Barça sigue acumulando muchos jugadores por zonas interiores con poca capacidad de sorprender por fuera, más allá de Ansu Fati. Se atrae hacia dentro pero hay muy poco por los pasillos exteriores. Son los mismos problemas de siempre, aunque con Riqui y Ansu cada vez haya mejores luces para darle otro sentido al juego ofensivo del Barça. Porque ambos, a día de hoy, son esenciales ante las dudas de este FC Barcelona.

Lluis Gené / AFP