Liverpool 0-0 Manchester United: Reds y red devils no se hacen daño

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Hoy se jugó en Anfield el partido entre Liverpool y Manchester United, correspondiente a la 19° jornada de la Premier League.

Liverpool y Manchester United nos dejaron un Clásico sin goles, pero que estuvo muy lejos de decepcionar. 90 minutos muy movidos, con respuestas tácticas muy importantes y rendimientos individuales más que emocionantes. Sin muchas ocasiones de gol, pero sí con algunas llegadas clarísimas (sobre todo por parte de los visitantes) en las que los porteros tuvieron que aparecer. El Liverpool dominó y fue superior, pero se quedó corto a la hora de trasladar ese dominio al marcador.

Lo más destacado de este partido tiene nombre propio, y es Thiago Alcántar. Es inevitable deshacerse en elogios hacia el centrocampista de 29 años. Mueve los hilos del partido, gobierna a placer, le cambia el sentido a la circulación de balón cada vez que interviene y todo esto lo hace demostrando una calidad técnica al alcance de muy pocos; un jugador estético, pero también eficaz. Es un tirano en el mediocampo.

‘Reds’‘red devils’ no se hacen daño en la tabla. El Manchester United sigue siendo líder, con 37 puntos en 18 partidos disputados. Por su parte, el Liverpool se mantiene con 34 unidades en un total de 18 encuentros jugados y ocupan la tercera casilla en la clasificación de la Premier League.

Primer tiempo

El Liverpool, con mil matices diferentes en ataque y defensa, dominó el partido. Los ‘reds’ jugaron a lo que querían jugar y el Manchester United tuvo 45 minutos muy complicados. El conjunto local superó cualquier obstáculo que intentó poner el rival con una facilidad bastante llamativa. Apoyados en un sistema diferente al habitual, los dirigidos por Jurgen Klopp tuvieron una superioridad absoluta, aunque, eso sí, no llegaron las ocasiones claras de gol para los actuales campeones de la Premier; y es que, siempre que se acercaban con peligro, aparecía un bombero en el United para apagar el incendio.

Los locales dieron una ‘masterclass’ en la salida de balón. Pasaron la presión de los ‘red devils’ cada vez que quisieron y sin demasiada oposición. A diferencia de lo que es habitual en el Liverpool, los laterales no fueron tanto un arma para generar peligro en área rival como sí una herramienta para que la salida de balón fuese siempre limpia. Alexander-Arnold y Robertson se posicionaban abajo y el Liverpool acumulaba  muchos hombres y -por consecuencia- muchas opciones de pase para salir jugando. Cinco o seis jugadores siempre se mostraban y se ofrecían para recibir y progresar en campo rival.

Pero el éxito del Liverpool en la salida de balón se explica, más allá de por un sistema (que también), por un jugador en específico: Thiago Alcántara. El hispano-brasileño fue, con bastante diferencia sobre el resto, el mejor jugador del primer tiempo. El más participativo, el que tenía las ideas más claras y el que mejor ejecutaba esas ideas. La calidad de la circulación del Liverpool cambiaba si Thiago intervenía o no. Mejoraba la cadena de pases con cada toque, le daba sentido a todas y cada una de sus intervenciones. Fue el jugador con más pases (47), más toques (63) y más pases clave (2). Además de que su trabajo en la presión, anticipándose casi siempre, fue estupendo; fue el jugador con más intercepciones (4).

El Manchester United sufría para frenar al Liverpool. Los ‘reds’ llegaban constantemente y con comodidad a la frontal del área, y para los de Solskjaer era muy complicado quitarles el balón. El Liverpool acumulaba hasta cinco jugadores en el último tercio de la cancha y la sensación de peligro siempre estaba ahí. Sin embargo, el cuadro local se quedó un poco corto a la hora de acercarse a De Gea. Faltó algo de movilidad en 3/4 para romper las líneas tan compactas del Manchester United. En esto mucho tuvo que ver la posición de los laterales, que no llegaban con tanta continuidad ni tenían el impacto habitual en el ataque del equipo.

Por su parte, los visitantes tenían un plan muy claro en ataque, pero muy pocas veces consiguieron ejecutarlo con un mínimo de éxito. La idea era esperar atrás, con líneas muy compactas, y salir rápido al ataque tras recuperar, intentando aprovechar la velocidad de Martial y Rashford. Este último se dedicó a tirar demarques durante todo el primer tiempo, esperando para ser alimentado con un balón en largo y hacer de las suyas a campo abierto. Pero la zaga del Liverpool cumplió con un trabajo excelente, haciendo que el inglés cayera constantemente en la trampa del fuera de juego. Poco pudo aprovechar el Manchester United su estrategia de sorprender con envíos en largo, porque los receptores casi siempre estaban en posición antirreglamentaria. El United terminó el primer tiempo con un total de 7 fueras de juego.

Segundo tiempo

Lo que le faltó al Liverpool en el primer tiempo, aún no lo conseguía en el segundo. Los ‘reds’ no podían generar ocasiones claras de gol. Dominaban y reducían el poderío ofensivo del Manchester United hasta lo más mínimo posible, pero faltaba algo más. El Liverpool necesitaba trasladar ese dominio que mostraban en el transcurso al resultado, pero no encontraban los caminos para hacer trabajar a David De Gea, que vivía un partido relativamente tranquilo.

El Manchester United tampoco la pasaba demasiado mal. Para los ‘red devils’ el empate no era un mal resultado y podían jugar con la desesperación del rival. Esperaban atrás, replegados, priorizando la fiabilidad defensiva y esperando a que llegase su oportunidad de salir al contraataque y ponerse en ventaja… aunque de esas oportunidades no llegaron muchas. A pesar de que el partido del United en el costado ofensivo tenía muy poca lucidez, la calidad individual de los ‘red devils’ tarde o temprano se hace notar, y eso fue lo que pasó. Los visitantes tuvieron una ocasión clarísima de gol con un pase de Luke Shaw a Bruno Fernandes, que quedó de cara al arco cerca del área chica; pero Alisson se saldría con las suyas y mantendría el cero.

Tal y como sucedió en los primeros 45 minutos, Thiago volvió a ser el rey de la cancha en este segundo tiempo; o más bien el tirano, porque realmente abusa de su superioridad sobre el resto. En esta segunda parte incluso se animó a rematar de larga distancia y su disparo fue la ocasión de gol más clara del Liverpool en todo el partido; tuvo que estirarse David De Gea para evitar el gol. Lo del ex jugador del Bayern es simplemente absurdo. La calidad e inteligencia que demuestra en cada toque de balón que da ni siquiera tiene sentido. Es como si supiera en todo momento dónde están parados todos sus compañeros.

Los minutos finales fueron los mejores para el Manchester United, que estuvo a punto de tomar la ventaja en el marcador. El Liverpool, que cada vez estaba más lanzado al ataque, empezaba a conceder espacios atrás, y el Manchester United no tenía piedad. Alisson tuvo que ponerse la capa y vestirse de héroe para que los ‘red devils’ no marcaran el 0-1. Pogba lo tuvo con un disparo potente de media volea, pero el portero brasileño, a puro reflejo, envió el balón córner. Y en la siguiente jugada el balón quedaría dividido en el área y el guardameta llegó in fraganti a quedarse con la esfera, justo antes de que llegara un jugador rival que buscaba conectar con este.