Las claves blancas para llevarse el clásico

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Mañana el Camp Nou será testigo de un nuevo enfrentamiento entre el FC Barcelona y el Real Madrid, esta vez correspondiente a la 7° jornada de liga.

El conjunto blanco no llega en un buen momento, con serias dudas sobre la figura de Zinedine Zidane y varios jugadores. Lo que pueda llegar a pasar el 24 de octubre será, para bien o para mal, un punto de inflexión en el futuro más inmediato del Real Madrid. La buena noticia es que su máximo rival, el Barça, tampoco pasa por sus mejores momentos, y ganarles -o como mínimo competir- no será una tarea imposible para los madrileños.

Empezar con el pie derecho

El golpe anímico recibido ante Cádiz y Shakhtar fue muy fuerte; las dudas entre los aficionados son grandes, así como también entre los jugadores, quienes no transmiten la seguridad e imponencia de otras épocas. Por su parte, el Barça se ve y se siente renovado; no es un equipo ni mucho menos perfecto, pero la sangre joven que llegó en el verano ha significado un aire fresco, que se sumó, además, con el carácter de un Ronald Koeman que valora a los hombres por encima de los nombres. Pocas son las dudas de que los catalanes llegan mejor anímicamente, pero el Real Madrid puede cambiar el guión dependiendo de cómo salgan desde el pitido inicial.

Un buen comienzo es clave, tanto para que los de Zidane tomen confianza como para quitársela al rival. Jugadores de calidad no escasean en el conjunto merengue, pero necesitan empaparse de confianza, y sentirse superiores en los primeros minutos cumpliría esa función. Además, una avalancha blanca sería un mazo anímico para un Barça que, aunque viene en crecimiento, aún están muy cercanos los fantasmas del pasado.

Transiciones rápidas, el amienemigo de este Madrid

Este Real Madrid ha demostrado que su juego no es -ni puede ser- llevar la iniciativa. Zidane aún no consigue tener fluidez en la circulación del balón, o siquiera tener un plan para construir jugadas de peligro. En los últimos dos partidos se evidenció que el problema de que el Madrid controle la posesión y se meta de lleno en campo rival, no es sólo ofensivo, sino también defensivo; al Madrid le cuesta horrores recuperarse cuando el rival roba el balón y se arma rápidamente para atacar. El Cádiz expuso este problema y el Shakhtar lo explotó. La presencia de Marcelo agrava estos errores, que no son nuevos; los años pasan factura al brasileño, que no es capaz de cubrir espacios a los atacantes del contrario y, competitivamente hablando, está siendo un lastre para su equipo -aunque, claro está, no es el motivo de los males-.

Sin embargo, es en las transiciones rápidas donde el Madrid se puede llegar a sentir cómodo a la hora de atacar. Futbolistas como Vinicius o Mendy le aportan una gran explosividad a los merengues y son las piezas de rebeldía en un conjunto muy opaco y sin ideas. Conociendo además lo que sufre el Barça cuando tiene que defender a campo abierto, sería una gran sorpresa que Zinedine Zidane decida salir a disputar el balón frente al cuadro blaugrana.

No Ramos, no party

Sergio Ramos deja dudas en el día a día, pero la realidad es que el Real Madrid necesita como el comer a su capitán. La ausencia del defensor español se hizo notar la última semana y, a poco más de 24 horas para el clásico, la presencia de Ramos en el partido es una incógnita que alarma a todo el madridismo. El carácter y jerarquía que transmite el campeón del mundo no es capaz de reemplazar ningún otro miembro de la plantilla en la línea defensiva. Raphael Varane está dejando en evidencia que necesita tener a Sergio Ramos a su lado, porque sin él su nivel baja hasta un punto preocupante.

Y ya no es sólo por tener Sergio Ramos que su presencia es necesaria, sino también para evitar tener que contar con Eder Militao en la zaga. El defensor brasileño no ha tenido buenos momentos vestido de blanco y su rendimiento contra el Shakhtar fue especialmente malo; Militao -de 22 años- fue, junto a Marcelo, lo peor del Real Madrid a nivel individual, dejando un rendimiento sencillamente indigno de alguien que viste la camiseta del Real Madrid y más afín al nivel promedio de ligas de un tercer o cuartón escalón a nivel mundial.