La maldición que pesa sobre todos los entrenadores desde el adiós de Guardiola | OneFootball

La maldición que pesa sobre todos los entrenadores desde el adiós de Guardiola

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Ronald Koeman ofreció tras el empate del Barça ante el Granada en el Camp Nou la imagen del entrenador derrotado que no encuentra la manera de enderezar el rumbo de un equipo que no juega a nada.

El técnico neerlandés incluso se mordió la lengua cuando estaba a punto de dar una explicación sobre por qué el Barça no es capaz de imponerse al Granada en su estadio. Dio a entender que los futbolistas que puso en juego no dan para más e insistió en que la actitud del equipo fue buena.

Pero lo que sacó de quicio a Joan Laporta, y no se lo perdonará, es la referencia al sistema de juego que implantó Guardiola. Ese sistema que para el presidente del Barça es innegociable.

"¿Qué tenemos que hacer? ¿Jugar al tiki taki?" dijo Koeman de forma despectiva, como dando a entender que esa no era la solución.

Si lo que Koeman pretendía con esa referencia a los sistemas de Guardiola era provocar al presidente, lo ha conseguido. La directiva ya ha decidido su cese, a pesar de su alto coste económico (20 millones).

Koeman caerá víctima del "tiki taki" y de la sombra de Pep Guardiola, un buen amigo suyo, por cierto. Desde que Pep se fue del Barça la vida ha sido insostenible para sus sustitutos en el banquillo. Salvo Tito Vinalnova, a quien se respetó como continuador de su obra, el Tata Martino, Luis Enrique, Ernesto Valverde, Quique Setién y el propio Ronald Koeman han sido víctimas del embrujo de Pep.

Los puristas de un estilo de juego que triunfo gracias a los entonces jóvenes y pujantes Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, etc. no han perdonado una a los sucesores de Pep. No podían apartarse de las líneas maestras marcadas por Pep y a todos se les ha hecho la vida imposible desde el entorno. Y Koeman no es una excepción. Por muy símbolo del Barça que sea, su decisión de apartarse del "tiki taki" de Guardiola y de romper con los principios fundamentales del guardiolismo, ha significado su sentencia de muerte como entrenador del Barça.

La historia de siempre. La culpa es del entrenador. Se los van cargando a todos, uno detrás de otro, y el resultado siempre es el mismo. Koeman no será una excepción en este estado de esquizofrenia colectiva que rodea al Barça desde el adiós de Pep.

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