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Karim Benzema y la rotación del mundo 

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Buenos días, amigos. A pesar de que la ciencia se muestre perpleja ante el aumento en la velocidad de rotación del planeta (parece ser que ha habido últimamente un par de días que han durado menos de 24 horas, asunto este que habría fascinado a José Luis Cuerda), lo cierto es que a nosotros nos asola la sensación contraria. Los días transcurren más despacio de lo normal. Es esta pretemporada el tiempo no transcurre, sino que repta. Queremos que comience ya lo de verdad, y lo cierto es que no falta mucho para ello, aunque la espera se haga eterna.

Marca personaliza en el mejor jugador del mundo, esto es, Karim Benzema, el acontecimiento colectivo del próximo miércoles, a saber, la Supercopa de Europa que nos enfrentará al Eintracht en el que puede ser el primer título de la nueva temporada para los hombres de Carlo Ancelotti. Decimos que Karim es el mejor jugador del mundo y decimos bien, sin mancha de duda. Por eso estamos tan perplejos como la ciencia: no se nos ocurre por qué querría el mundo girar más rápido cuando lo que procede es tomarse el debido tiempo para deleitarse viendo jugar a este hombre.

Aunque lo que importa sea el equipo -topicazo tan cierto como los topicazos suelen serlo-, no nos parece del todo mal que Marca centre el protagonismo en Karim a falta de tres días para la Supercopa. Tres hitos pueden cumplirse el miércoles para el fabuloso delantero francés. Puede superar a Raúl en el ranking histórico de goleadores del Madrid (ya solo quedaría por delante el inalcanzable Cristiano), igualar en número de títulos al hombre que inspira esta publicación vuestra (D. Paco Gento, La Galerna del Cantábrico) y alzar su primer título como capitán. No sabemos cuál de los tres hitos es más impresionante y deparará, de ser conseguido, más satisfacción a Karim.

Nosotros nos quedamos con lo de Gento, cuya marca ya fue primero igualada y luego superada por Marcelo, pero sigue constituyendo un paradigma de grandeza sin igual. Gento estuvo en el club dieciocho años, más que Karim, por lo que tiene más mérito la concentración de títulos del francés, pero en la época de Gento se jugaban menos competiciones oficiales (no había Supercopas, por ejemplo), por lo que sigue teniendo más mérito lo del cántabro centelleante. Ambas cosas pueden argüirse. Sí el mundo gira cada vez más rápido, en todo caso, cada vez hay menos tiempo para alcanzar a Gento, lo que termina por dar a los registros de Karim un marchamo absolutamente mítico.

Que lo consiga, y que sea en Helsinki.

Y de veteranos a noveles. De una leyenda que pese a sus años de blanco no vislumbra su ocaso a los que ya han empezado a dar glorias y las seguirán dando. Es oficial: la estrategia de captación de talento joven llevaba a cabo por el club en el último lustro está rindiendo espléndidos resultados, como rubrican dos Ligas, una Champions gloriosa y algunos otros trofeos de menor rango. Vinicius ya ha roto en estrella, anotando incluso el gol ganador nada menos que en una Final de la Copa de Europa; Rodrygo ha aportado tantos decisivos en la rutilante trayectoria del equipo hasta dicha Final; Valverde es un pilar insustituible ya en la plantilla, como públicamente admitió Ancelotti; Camavinga ya ha ofrecido apuntes propios de un centrocampista superlativo, y lo ha hecho en partidos de altísimo voltaje; Militao es un valladar inexpugnable en su mezcla perfecta con Alaba (y ahora Rüdiger); Tchouaméni tiene trazas de centrocampista dominante para una época.

Eso se llama éxito, y éxito sostenible además.

Entretanto, obligado a moverse rápido ante dicho éxito, el eterno rival vende activos a la desesperada para hacerse con jugadores algunos eminentes, pero eminentemente crepusculares también en la mayoría de casos. El siguiente parece que puede ser Marcos Alonso. Por edad, Lewandowski y él no parecen las piezas idóneas para edificar un futuro a largo plazo (sí podría serlo en cambio Koundé).

Por último, nos queda Sport, que nos invita a todos sin excepción a acudir al Trofeo Gamper. Donde haya un buen Gamper que se quiten las Supercopas que juegan los campeones de Europa, amics.

“El Gamper de la ilusión”, titulan ufanos los hombres de Mascaró. No sabemos a vosotros, amics, pero a nosotros nos brotan mariposas en el estómago ante la sola mención del nombre. Repetidlo con nosotros: Joan Gamper. El alma se ensancha, especialmente si uno hace abstracción del hecho de que el verdadero nombre del amigo Joan (cualquier día pasará a llamarse Jan) era en realidad Hans-Max Gamper Haessig, nacido como su propio nombre indica en Santpedor, apenas a cuatro cuadras del lugar de alumbramiento de Pep Guardiola y máximo representante del hecho diferencial suizo, perdón, catalán. No hay reloj suizo capaz de soslayar el incremento de velocidad de la rotación de la tierra, como no hay quien frene a Laporta en su afán palanquista, es decir, vendedor. Guardad bien la colección de sellos del abuelo, no sea que venga Jan y la venda.

Tomadas estas debidas precauciones, encaminémonos todos al Camp Nou de la ilusión (y de las cagadas de paloma) para ver el Gamper, que es como la Superbowl pero con Jordi Alba en lugar de Beyoncé.

Pasad un buen día.

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