Homenaje al fútbol

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Volvió La Liga al Camp Nou, la competición en la que peor rendimiento está demostrando el Barça. El Osasuna viajó hasta la ciudad condal para tratar de terminar con la mala racha que llevan. Koeman sorprendió en la previa del partido cuando se hizo oficial el once inicial: ni Buquets ni Pjanic iban a acompañar a De Jong en el doble pivote. Pedri fue el encargado de trabajar al lado del holandés, la gran novedad entre los titulares.

La primera ocasión de peligro del Barça llegó pronto. En el minuto 4, Dest intentó encontrar a Braithwaite mediante un pase de la muerte pero Sergio Herrera, inteligente, se adelantó y atrapó el balón antes de que llegara el delantero danés. Minutos después, tras varios ataques del Osasuna, Messi encontró a Griezmann con un balón largo, el francés consiguió sortear la salida de Herrera pero terminó muy escorado. Para sorpresa de todos, vio a Coutinho que disparó solo desde el punto de penalti pero Unai García sacó el balón bajo palos.

Messi, Griezmann y Coutinho empezaron generando peligro en el centro del campo. En el minuto 15 de partido, tras un robo en el cetro del campo, el brasileño filtró un pase picado que ‘Grizzi’ remató pero la pelota salió rozando el palo. En el primer cuarto de hora, los de Koeman generaron más ocasiones de las que nos tienen acostumbrados, con Messi y Griezmann permutando continuamente.

Cuando mejor estaba el Barça, Budimir cazó un centro delante de Ter Stegen y estuvo a punto de mandar el balón al fondo de la red pero remató muy incómodo y se le fue alta por muy poco. La buena suerte parecía no sonreírle al Osasuna y en el minuto 23, Jagoba Arrasate se vio obligado a hacer su primer cambio. Jony, lesionado, dejó s puesto a Juan Cruz.

Esta vez tuvimos que esperar 29 minutos para ver a Braithwaite marcar. Jordi Alba fue el encargado de centrar desde la izquierda, con su clásica jugada marca de la casa. Coutinho remató pero Herrera consiguió tapar el disparo, posteriormente el ‘9 del Barça’ terminó pegándole al balón y tras una jugada algo trastabillada, la pelota terminó traspasando la línea de gol.

El Barça dominó durante la primera parte, pero el Osasuna no iba a dar tregua. Se acercaba el minuto 40 cuando Budimir aprovechó el rechace de un paradón de Ter Stegen para empatar el encuentro, pero Oier, quien realizó el primer disparo, estaba en fuera de juego. Dos minutos después Griezmann protagonizó uno de los mejores goles que se han marcado hasta ahora en la competición. Sin dejar caer el balón, remató de volea un rechace de la defensa y como si de un cañón se tratase, la pelota entró en la portería del Osasuna sin que Herrera pudiera reaccionar, poniendo el broche de oro a una primera parte muy buena del conjunto blaugrana.

La segunda mitad comenzó con la misma intensidad que la segunda. Los de Koeman no cambiaron de marcha y continuaron con el asedio al área rojilla. Antes de empezar los segundos cuarenta y cinco minutos, Busquets entró al campo y Pedri fue quién dejó el terreno de juego. Se acercaba la primera hora de partido, cuando Griezmann recuperó el balón impidiendo la salida del Osasuna. Desde el suelo pasó a Coutinho que comenzó la jugada, quiso asistir a Braithwate con el exterior pero se le escapó el balón al danés. En la segunda jugada, fue el propio Griezmann quien recogió el rechace y asistió al brasileño, muy activo durante todo el partido, que solo tuvo que empujar el balón.

Todos estábamos con los dedos cruzados para que ningún central sufriera ninguna lesión, pero los problemas volvieron a aparecer en Can Barça. Clement Lenglet tuvo que retirarse del terreno de juego lesionado, dejando al Barça con ningún central del primer equipo disponible, a la espera de la vuelta de Araujo. A pesar de ello, el festival blaugrana no se detuvo. Los cambios hicieron efecto, ya que poco después de entrar en el césped, Trincao recogió un pase de Messi dentro del área y terminó asistiendo a Dembelé que marcó el cuarto, pero el linier tenía levantado el banderín por fuera de juego del portugués.

En un día tan especial, tras el homenaje a Maradona al inicio del encuentro, Leo Messi no podía quedarse sin marcar. Y no falló. Aprovechó que la defensa no salió a defenderle para disparar desde fuera del área un disparo cruzado potente que Herrera no pudo detener. En su celebración, se quitó su camiseta para mostrar la del Newll’s que llevaba puesta por debajo con el 10 de Diego Maradona a la vez que mandó un beso al cielo.

El Barça gozó de ocasiones durante los minutos finales, pero no consiguieron marcar ningún gol más. De esta manera, los de Koeman suman tres puntos muy necesarios en La Liga para reavivar las esperanzas de los aficionados culés.