Goodbye, Gareth

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Buenos días, amigos galernautas. Jonathan Barnett ha hablado. Y ya saben que cuando Johnnny habla sube el pan. The bread rises. Así ha sido al menos desde que el mundo es mundo y sobre todo desde que Barnett, esa extraña fusión genética entre Jaume Roures y la Señorita Doubtfire, aterrizó en Madrid con un galés debajo del brazo.

Después del cuento chino que nos contaron el verano pasado y que tuvo a bien rememorar Gareth desde la Pérfida Albión (tan silencioso en la península y tan locuaz en la ínsula) Barnett abre por fin la puerta a que su representado abandone Los Lunes al Sol de Zizou – y los martes, miércoles, jueves, viernes, sábados y domingos…- y vuelva a sentirse realizado con una carrera, la del galés, que arrancó como un eagle en el Bernabéu pero acabo en un eterno bogey. Nos alegramos, sobre todo por Bale, al que seguro le quedan algunos isquiotibiales que romper en la Premier, sea en Manchester o en Londres. Y nos alegramos también porque la permutación de la ecuación Wales, golf, Madrid in that order incluya la palabra football y no sólo money, money, money (En cualquier order) que cantaba Liza Minelli en el Cabaret de 1972.

Parece por tanto que se aproxima el desenlace de una historia de amor, en ocasiones triste, hoy melancólica, pero durante mucho tiempo apasionada y exuberante como una pantorrilla galesa en tensión. Tal es el recuerdo que queremos conservar de Gareth -no tanto de Barnett al que le deseamos se largue a hacer gárgaras al a la pizzería de Mino Raiola en Malmoe mientras escuchan fados de Jorge Mendes- que, desde la atalaya madridista que es el portanálisis galérnico, sólo nos queda confiar en que el poso del tiempo sea capaz de brindarnos los mejores recuerdos del Expreso de Cardiff: la locomotora galesa que arrolló a Bartra para ganar una final de Copa al máximo rival, el hombre que culminó la agónica remontada de la Décima en Lisboa de certero cabezazo sobre un batido Courtois y un desesperado Alderweireld, el 11 que se echó al equipo a la espalda en Vallecas para remontarle dos goles al Rayo y seguir en la pelea por la Liga, el galés que surgió del banquillo para marcar de chilena el que es -con permiso precisamente de Zidane- el mejor gol de la historia de las finales de la Shempions.

Éste es el recuerdo que queremos de Gareth. El recuerdo que tendremos de Gareth. Desde luego que no será el que nos diga Freddy Relaño. O Jota Jordi. O cualquier explorador lumbreras del Serengueti.

Tampoco tendrá nada que ver con todo aquello que aparezca en nuestro blanco cerebelo cuando recordemos a la lagarterana que lució por Madrid Bale como representante.

En todo caso, si esta mañana usted se sienta en algún andén nostálgico, si añora una melancólica pinta en el pub Eleven´s de Cardiff, o permanece preso, sin motivo aparente, de cierta morriña de la campiña galesa que no puede controlar; no tiene más que recurrir a las portadas de la prensa catalana. Administre un Sport cada 8 horas y como nuevo.

Pero no abuse. Este anuncio es de un medicamento. Y consulte con su farmacéutico. Abusar de los comprimidos de MundoSportivo Plus puede desencadenar terribles efectos secundarios. Incluso alucinógenos. Fíjense que por allí todavía ven a Lautaro en Barcelona.

Segundo test proclama Sport en portada, al tiempo que Koeman reconoce en páginas interiores que a lo mejor hay que empezar la temporada con lo que hay, porque, entre otras cosas, no hay un duro en la caja y a Suárez no le sacan del vestuario ni con lejía. Y eso que el charrúa, que sepamos, no está representado por la Señora Barnett.

Con Messi redivivo como mesías en chancletas, la revolución del Barcelona al final era esto. La revolución no será televisada.

Como tampoco fue televisado el partido de entrenamiento entre Real Madrid y Getafe disputado a puerta cerrada y que tanto ofendió a los ofendiditos de turno como el pequeño Meana. Ni estuvieron, ni lo vieron. Pero al parecer pudieron olerlo.

Al menos husmearlo lo suficiente como para dedicarle una portada con la media docena de goles blancos y el póker de Karim que sigue en estado de gracia. Es lo que tiene currar poco. Si a última hora del día Barnett ejerce de bocachancla, mete a Bale en un circulito y que no nos chafe la primera plana.

¡Con lo que me mola lo de Benzema desatado!

Aunque para desatada y desmelenada, la exclusiva del diario de Godó, Grande de España, en dura pugna con su compadre en los kioscos catalanes.

Lo que Sport dice que así podría ser MD dice que es. Y además lo dice en exclusiva.

No sé Rick….

Parecen iguales

¡Pasen Feliz Día, amigos galernautas!