#FCBarcelona || OPINIÓN: BARTOMEU Y EL DÍA DÍA DE LA MARMOTA

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Malos tiempos para el aficionado culé. Desde hace ya más de un lustro, el club que a principios de la década era envidiado por todos, es una olla barata con la pesa cerrada. Lejos quedan ya las copas de Europa, las leyendas eternas, el modelo babilónico de la Masía y la paz en los despachos, y otro verano más, los barcelonistas son invitados a una repetitiva obra dramática, mientras merengues y otros opositores del equipo blaugrana disfrutan desde el palco de un cómico y desternillante entremés . El dramaturgo en cuestión, el mismo que en las funciones de los pasados veranos; Josep María Bartomeu.

Ser culé y seguir creyendo en el actual presidente, debe ser algo similar a ser madridista y seguir confiando en el nivel de compromiso de Gareth Bale. Por suerte, no soy aficionado del club de la capital catalana. Este año es atípico en todo. Pandemias, estadios sin espectadores, confinamientos, ventanas de fichajes sin grandes traspasos y una larga lista que podría rellenar cientos de páginas a continuación. Lo que no es atípico, si no todo lo contrario, es la ya casi rutinaria mala gestión de uno de los clubes más importantes del globo, en el periodo estival. Podríamos hablar de mil cuestiones, no deportivas, que salpican la actual y cambiante (un sin fin de destituciones y dimisiones anuales) junta directiva, pero a menos de dos semanas de que el Barcelona vuelva a disputar un partido oficial, tras el 2-8 contra el Bayern, hablar de la gestión de los activos de una plantilla llamada a revolución, será suficiente.

Tan solo un par de días después de la debacle en la capital lusa, Bartomeu daba la cara en una entrevista para Barça TV. En ella, daba una buena noticia para el aficionado barcelonista; por fin se iba a llevar a cabo la tan esperda revolución, que muchos demandaban año tras año cuando el equipo era vapuleado y expulsado de la Copa de Europa. De esto, hace ya más de un mes, y a día de hoy parece que el once de Ronald Koeman a penas presentaría dos o tres cambios respecto al que Setién sacó en Lisboa. La presencia de Pjanic y de Griezman, que no jugó en ante los germanos, y la aclamada apuesta por Ansu Fati, parecen ser a 15 de septiembre, las únicas novedades al respecto en un hipotética alineación contra el Villarreal el próximo día 27. Se habló también, de: “dar la despedida que merecen vacas sagradas y leyendas del club”. A día de hoy los señalados Piqué, Jordi Alba, Sergio Busquets, Sergi Roberto y Luis Suárez continuan en Cam Barça y la única leyenda que no era discutida, Leo Messi, ha estado a punto de coger la puerta y de cambiar a Joan Manuel Serrat por Oasis.

Pero cierto es, que en una revolución, es tan importante vender como fichar. Me gustaría que al lector culé se le formará una sonrisa en el rostro, leyendo a continuación una larga lista, de nuevos nombres ilusionantes para el proyecto blaugrana, pero, sintiéndolo en el alma no va a ser posible. Coutinho, Pjanic, Trincao y Pedri. Esa es la prometedora lista de la compra que ha de afrontar el canonizable y paciente seguidor culé. Sólo Pjanic, parece aportar luz al tunel del Camp Nou y a falta de algo más de dos semanas para que termine el mercado, parece que a penas puede llegan un par de incoroporaciones más, como Depay o Eric García, este último, difícil por la mala relación con el Manchester City que procesa la institución catalana.

En un devaluado y hundido mercado pandémico tampoco hay dinero en las arcas para fichar grandes nombres. Neymar imposible, Lautaro casí y ni siquiera fichajes como el de Wijanldum le están resultando sencillos al Barcelona, más preocupado de sacar tajada por jugadores con un escaso valor de mercado que por traer sangre nueva. Algo paradójico, pero normal, cuando se carecen de recursos. Las únicas salidas destacables del equipo son las de Rakitic, por menos de dos millones de euros, y la de Arturo Vidal ,casi cerrada, por una cantidad que parece que no superará los cinco ceros. Y veremos Luis Suárez… Le queda contrato, no está por la labor a renunciar a la cantidad acordada en el mismo y parece que la Juventus no está dispuesta a ofrecer cantidad alguna por el traspaso. Compleja situación que no parece con el paso de los días que vaya a menores.

Veremos como finaliza el verano y si Bartomeu aguanta hasta marzo, cuando están convocados los comicios electorales . La moción de censura avanza a pasos agigantados y la sombra de anticipar las ya anticipadas elecciones planea sobre sobre el domicilio del presidente nacido en la ciudad condal. De momento la única buena noticia para el seguidor culé, más allá de que Leo se quedé un año más, es que después de seis años de desvarios continuos, la paciencia ya se lleva por bandera. Y es que no se puede tachar de inpaciente al aficionado blaugrana, esperando buenas noticias como un pescador espera a que piquen peces en un gélido riachuelo. Y es que, el año bluagrana se está convirtiendo en los últimos tiempos en el “Día de la marmota”.