El Real Madrid, al rincón de pensar

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Mandarte al ‘Rincón de Pensar’ suele ser la antesala de una bronca, o un castigo un poco más duro por mal comportamiento en casa. El enviarte al ‘Rincón de pensar’ es una forma indirecta de obligarte a mantener una reflexión contigo mismo, buscar una solución a tu comportamiento y hacer borrón y cuenta nueva con declaración de intenciones pública mediante. Evidentemente, si tienes que irte a ese punto de la casa o de tu imaginario, es que algo no estás haciendo correctamente. No vas por el buen camino.

Algo parecido le sucede al Real Madrid en este tramo de la temporada, en el que parecía que había comenzado a enderezar un mal inicio de ciclo tras encadenar una abultada serie de buenos resultados durante el mes de diciembre y lograr una clasificación ‘in extremis’ en la Champions League como primeros de grupo. Cuestión no baladí cuando la última jornada comenzó con todas las opciones abiertas: ser primero, ir a la Europa League o, simplemente, quedar completamente eliminado, lo que hubiera supuesto un seísmo en el fútbol europeo. No fue así.

Zidane dio con la tecla tras —seguro— una reflexión sobre las rotaciones salvajes que estaba haciendo todas las semanas (o el protagonismo en los onces iniciales de jugadores fuera de forma cuyos nombres todos tenemos en la punta de la lengua). El análisis dio sus frutos y el Madrid cerró 2020 con todas las opciones abiertas: muy vivo en la Copa de Europa, con una eliminatoria de octavos de final en lontananza cuando menos asequible ante el Atalanta; en la Liga lejos, pero a una distancia prudencial; con el título de la Supercopa encima de la mesa a la vuelta de Reyes y con la Copa del Rey aún sin disputar. Un buen panorama pese al mal otoño futbolero. El invierno traía buenos aires.

Sin embargo, en apenas diez días, el camino se ha vuelto a torcer. Dos empates ante equipos que pelearán al final de temporada por no descender, como son el Elche y Osasuna, y la eliminación en la Supercopa ante el Athletic vuelven a encender las alarmas porque, además, son malos resultados que vienen acompañados de síntomas alarmantes.

Cierto es que al equipo le están ‘machacando’ a penaltis y que en el área rival ya ni siquiera muestran por televisión la imagen de la supuesta pena máxima que se está revisando (para regocijo de la parroquia antimadridista, numerosa y soliviantada), pero no es menos cierto que los síntomas son más que alarmantes y algunos ya se arrastran desde antiguo: falta de gol, endeblez defensiva en ciertos momentos de los partidos, reiteración de lesiones, cambios jugador por jugador y siempre en torno al minuto 70 (con escasa capacidad de modificar el paso de los partidos) y alineación de jugadores a los que el pico de forma aún les queda lejos.

Hace un par de semanas, escribí en este mismo medio sobre la necesidad de sembrar en enero para poder recoger la cosecha de títulos en mayo. Por este camino, la siembra se está atragantando lo suficiente como para pensar que el año no va por buenos derroteros, a no ser que Zinedine Zidane se retire unos minutos (o unas horas) al ‘Rincón de Pensar’ y decida cómo quiere enfocar lo que queda de temporada. Tiene muchos asuntos sobre los que decidir y es él quien debe hacerlo. Tiene poco tiempo para ponerse manos a la obra si no queremos que la temporada 20/21 termine siendo una cosecha fallida.

Fotografías: Getty Images.