El Barça del 4 de 5

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La deriva del Real Madrid contrasta con el florecimiento azulgrana

Florentino consideraba clave cambiar el modelo del club, apostar por jóvenes jugadores, evitar los excesos económicos y reformar un estadio que jocosamente pasó a llamarse como proyecto ‘lata de sardinas’. Pensaba que el fútbol estaba cambiando con los ingresos multimillonarios de la Premier y la aparición de jeques, y que clubes como el Real Madrid necesitaban ser gestionados de otra manera, estableciendo una escala salarial y buscando nuevos ingresos con un estadio renovado.

Boluda se mofó públicamente de Florentino en varias ocasiones, criticando que no sabía de fútbol y solo de economía y marketing. Ganó con cierta ventaja, prometiendo muchos fichajes y con el lema “el dinero en el campo”. El presidente de ACS desistió para siempre, pero paradójicamente sus ideas, primero muy criticadas, luego fueron alabadas cuando las aplicó el F.C. Barcelona.

Boluda cumplió su promesa y con un gasto de casi 1.000 millones de euros en cinco años se convirtió en uno de los clubes con mayor gasto y con la masa salarial más alta del mundo. Esa deriva fue altamente criticada por las instituciones deportivas y el Real Madrid recibió varias sanciones por incumplir el Fair Play Financiero. Durante su primer mandato fichó a jugadores que despuntaban en el panorama internacional, como André Silva, Milinkovic-Savic, Dembelé, Piatek o Coutihno a alto coste. Con fichas altísimas, la economía del club empezó a resentirse y el departamento financiero tuvo que hacer malabarismos contables para cuadrar las cuentas.

se pensaba que Suárez podría formar una gran duplA con messi, Pero el periplo del charrúa en el Real Madrid apenas duró dos temporadas

En su primer año de mandato de Boluda, el equipo se reforzó con múltiples fichajes, en especial un fichaje considerado estratégico, Luis Suárez. El uruguayo, aunque muy polémico, tenía un gran olfato de gol, y el club blanco necesitaba renovar ese puesto tras la marcha de David Villa y el fracaso de varios fichajes que no congeniaban con Leo Messi. Junto con el argentino, se pensaba que Suárez podría formar una gran dupla. Pero el periplo del charrúa apenas duró dos temporadas.

En la primera fue expulsado en ocho partidos, el récord de un jugador durante una temporada. Sus agresiones a rivales, sus constantes simulaciones y su juego poco deportivo fue altamente criticado por una prensa que consideraba que Suárez no debía jugar en un club señor como el Real Madrid. En la segunda fue sancionado con veinticinco partidos tras morder de nuevo a un rival, perdiéndose casi toda la temporada. Su reincidencia en el juego sucio y en comportamientos antideportivos acabó con la carrera del jugador. El Real Madrid, ante la presión mediática, se vio obligado a vender al jugador a la baja, por apenas unos pocos millones de euros, tras haberse gastado casi 80 en su fichaje.

Mientras, el F.C. Barcelona había encontrado en Ancelotti al entrenador ideal, capaz de llevar al equipo a una nueva Champions tras la labor previa de Mourinho reconstruyendo al equipo y creando un conjunto competitivo. Al italiano le sucedió en el banquillo Xavi Hernández, con el que lograron ampliar la increíble racha en Champions a cuatro en cinco años, tres de ellas de manera consecutiva. Un éxito sin precedentes, ampliamente aplaudido por la prensa. Con fichajes claves en las anteriores temporadas como Modric, Toni Kroos, Xabi Alonso o James, el Barcelona construyó un equipo dominador en Europa.

El Barcelona había recortado la distancia en Champions con el Real Madrid y se había convertido en un equipo de presente y de futuro

Después de un mandato repleto de polémicas, Vicente Boluda veía como el Barcelona había recortado la distancia en Champions con el Real Madrid y se había convertido en un equipo de presente y de futuro. Con una apuesta por jóvenes jugadores fichados en Noruega, Uruguay y hasta Japón, la política del Barcelona llevaba siendo alabada en los últimos años como ejemplo de gestión.

Al mismo tiempo, se criticaba con dureza el dispendio económico del Real Madrid y se publicaban en prensa reportajes analizando las cuentas blancas. El equipo blanco se disputaban las ligas y copas del rey con el Atlético de Madrid, pero se hipotecaba año tras año, renovando a su mejor jugador, Leo Messi, insuficiente para competir en Champions League, competición en la que el Barcelona consolidaba su hegemonía.

Los fichajes blancos fracasaban la mayoría, con el club pagando altas sumas de dinero para atraerlos, sin lograr un estilo de juego definido, rememorando el juego que había impuesto Michel, ahora entrenador del Manchester City, pero sin mucho éxito, a pesar de gastar una ingente cantidad de petrodólares. Sin una escala salarial definida, las cuentas económicas del club hacían aguas y el club recurría a múltiples créditos bancarios, como denunciaba la prensa una y otra vez. La situación era insostenible y la presión de la prensa hacía que el Real Madrid fuese un polvorín, con polémicas semanales.

Un Real Madrid que tenía de nuevo la ilusión en la Champions caía con estrépito ante el Bayern de Munich por 2-8

Pero lo peor estaba por llegar, y en la última temporada de mandato de Boluda, un Real Madrid que tenía de nuevo la ilusión en la Champions -tras prometer Messi que traería, esta vez sí, esa copita linda a casa- caía con estrépito ante el Bayern de Munich por 2-8. Con una columna vertebral envejecida, con jugadores veteranos como Ramos, Marcelo, Pepe, Parejo, Casillas o Higuaín, incapaces de competir con los jóvenes del Bayern, y con Messi apenas activo en el campo. El entrenador, Munitis, al que se había presentado meses atrás como la solución perfecta al ser un fiel admirador del estilo de Michel, se vio desbordado, como se evidenciaba en la nula comunicación que mantenían los jugadores con él y su segundo, Thomas Gravesen, durante las pausas de hidratación.

Las portadas del día siguiente fueron parecidas a las de año anteriores, en las que el Real Madrid también había perdido en la Champions, muchas veces haciendo el ridículo. Contra la Roma, Liverpool o Juventus se había visto la incapacidad del equipo para competir. Y aunque la prensa lo había señalado repetidas veces, el presidente Boluda se había mantenido en el cargo. Se criticaba constantemente la pésima gestión de los mandatarios blancos, aunque también se ponía el foco en Messi como principal culpable. “Desaparecido”; “Se busca a Messi”; “Dónde te fuiste, pibe?” eran muchas de las portadas de años anteriores.

Las críticas al argentino, recurrentes desde varios medios de información, se aminoraban cuando llegaba a Argentina, donde su desempeño sí era destacable. En un entorno protegido, su rendimiento era óptimo y, fruto de ello, su selección había logrado un Mundial y dos Copas de América. Pero en el Real Madrid se criticaba que durante los últimos años no apareciese en los partidos importantes, y que había sido incapaz de liderar al equipo más allá de un primer periodo de éxito con el triplete, las dos Champions y varias ligas ganadas al principio de su carrera.

En el Real Madrid se criticaba que Messi no hubiese aparecido los últimos años en los partidos importantes

También se reprochaba su altísimo salario, difícilmente justificable si no llegaba para ganar la máxima competición, y la dependencia del club de un jugador que, junto a otros compañeros de su círculo, dominaba el club a su antojo poniendo entrenadores y dirigiendo la política deportiva. Era cierto que había ganado tres Balones de Oro, aunque su rendimiento en las grandes citas de la Champions League no podía ni compararse al de Cristiano Ronaldo, el que para la gran mayoría era el mejor jugador de la historia. Un modelo de comportamiento profesional y un jugador con un gen competitivo sin igual. Acumulaba siete Balones de Oro y destrozaba todos los récords posibles en un club perfectamente diseñado tanto deportivamente como económicamente.

Mientras que Rosell había logrado que el portugués y el resto de estrellas cediesen la mitad de sus derechos de imagen, Vicente Boluda no había hecho lo propio, y el club no aprovechaba el tirón de sus estrellas.

A pesar de varios años de fracasos deportivos, en el Real Madrid se seguía esperando que el rendimiento de Messi fuese idéntico al de la selección. La añoranza del mejor Messi, la falta de canteranos de nivel y los malos fichajes habían hecho que todo se fiase al rendimiento del argentino.

Tras la histórica debacle en Champions League, la decisión de Vicente Boluda fue primero el despido de Munitis y después la contratación de Raúl González Blanco como nuevo técnico. Su misión, reformar a un equipo envejecido con la duda de la continuidad de varios jugadores claves, que por sus altísimas fichas ahogaban al club. Con una deuda neta de más de 600 millones, un estadio envejecido y su principal estrella, Leo Messi, cobrando más de 100 millones de euros, el futuro deportivo y económico del club blanco estaba en duda.

Para el club blanco ya era imposible seguir el modelo del Barcelona, un club económicamente saneado

Las presiones de la prensa para que Boluda dimitiese, pero también para vender a Messi se hicieron constantes. Ambos se debían marchar. Y así fue como en ese contexto, Messi apeló a una cláusula de su contrato para rescindirlo y marcharse gratis al Manchester City con Michel. Esa decisión, pedida primera por la prensa, se utilizó después contra Boluda para arremeter contra el club, criticando su gestión nefasta, permitiendo que los jugadores tuviesen fichas insostenibles. Ya se había advertido en los años anteriores que la política blanca era un desastre y que la única salida que tenía el club era convertirse en S.A.

“El adiós de Messi es el paradigma volátil de lo futbolístico del Real Madrid en un contexto disfuncional deportivo y económico”, escribía Jorge Valdano en un artículo. “Mientras Cristiano Ronaldo ha liderado al F.C.Barcelona en un ciclo de éxito, soportando la presión sobre sus hombros...”.

Para el club blanco ya era imposible seguir el modelo del Barcelona, un club económicamente saneado, con la reforma del estadio y su entorno, el Espai Barsa, avanzada y financiado a un interés muy bajo y ya en marcha, y con un proyecto de futuro con jóvenes talentos, pilotado por Xavi, convertido a esas alturas en una leyenda de la institución.

“Nuestro modelo de juego es parecido al del Liverpool de Mou, velocidad y agresividad, buscando transiciones rápidas”, había dicho Xavi en su retorno al club - tras un periodo de un año sabático que coincidió con la marcha de Cristiano Ronaldo del club azulgrana -, en referencia a José Mourinho, uno de los artífices del Barsa actual.

“Me encanta Messi”, había dicho Raúl, respondiendo a una pregunta sobre el astro argentino. “Queremos que sea una pieza clave”

Mientras, en la presentación del Real Madrid, preguntado Raúl González Blanco sobre sus gustos futbolísticos, él respondía que su estilo era más parecido al ADN de los equipos de Michel. Incidiendo en las bondades de un modelo que había sido muy exitoso para el club y que apostaba por el control del balón y por el toque.

“Me encanta Messi”, había dicho Raúl, respondiendo a una pregunta sobre el astro argentino. “Queremos que sea una pieza clave”, se reafirmó. “No quiero a nadie que no quiera estar en el Real Madrid”, añadió también, para comprobar después como Messi anunciaba finalmente que se quedaba, con cierto disgusto.

La entrevista de Messi donde se anunció que se quedaba fue el colofón en el club blanco. Me imaginé a los aficionados culés con cubos de palomitas, disfrutando como el Real Madrid implosionaba como club. Y dejé de leer más, incrédulo.

Mientras mis ojos, ya cansados, buscaban de nuevo el agua, la cabeza me daba vueltas. Pensaba que había accedido al mundo paralelo, donde todo era posible. Cabía hasta la posibilidad de que Jota Jordi y Carme Barceló formasen parte de la central lechera y llorasen la marcha de Messi mientras Roncero se reía de la debacle blanca, vestido de azulgrana.

No quería vivir en un mundo así. Cerré los ojos con fuerza y contuve la respiración hasta quedar desmayado.

Cuando me desperté encendí de nuevo el ordenador. Busqué rápidamente en Google dos palabras y comprobé el resultado: “Florentino Pérez Rodríguez (Madrid, 8 de marzo de 1947) es un empresario, ingeniero y expolítico español. Es el presidente del grupo ACS y del Real Madrid Club de Fútbol...Accedió a su segundo mandato en 2009.... En enero de 2016, Florentino ficha a Zidane como entrenador del primer equipo, tras una trayectoria de leyenda como jugador”. No necesitaba leer más: había vuelto a casa.

Fotografías Getty Images.