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·5 de octubre de 2022

El árbitro de Milán estuvo preso tras una redada contra el tráfico de drogas, armas y prostitución

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Casualidades de la vida, Slavko Vincic, el árbitro que anoche pitó el Inter-FC Barcelona de Champions League, y que es esloveno, como el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, fue relacionado hace dos años con una red de tráfico de drogas, armas y prostitución.

Esloveno como Ceferin

Slavko Vincic es ahora un árbitro reputado en la UEFA aprovechando la excelente sintonía que mantiene con su compatriota Aleksander Ceferin, que es quien mueve los hilos en el fútbol europeo.

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El 20 de mayo, en época de pandemia y confinamientos, Vincic fue detenido por la policía en una redada contra la prostitución y el tráfico de armas y de drogas. El árbitro que anoche repartió errores contra el Barça se defendió afirmando que "fue un error". Los errores, parece ser, persiguen a Vincic.

Una vez puesto en libertad, se sacó las pulgas del encima: "yo no tenía nada que ver con esta gente", dijo. La detención se produjo en la ciudad bosnia de Bijeljina en una fiesta privada en donde había treinta asistentes, uno de ellos casualmente el árbitro de anoche. Y en plena velada apareció la policía llevándose detenido a todo el personal que encontró en la sala.

Una anfitriona de mala reputación

Vincic declaró que no sabía nada, que no sabía con quién estaba, a pesar de estar fuera de su país en una reunión privada y sospechosa. La policía incautó en esa reunión 10 pistolas, 14 paquetes de cocaína y diferentes drogas, además de confiscar cerca de 10.000 euros.

La fiesta, a la que acudió gustoso Vincic sin saber a dónde iba, según su propia declaración, la organizó Tijana Maksimovi, una influencer que luego fue acusada de colaborar con una red de prostitución de lujo.

Vincic apareció en las portadas de todos los periódicos eslovenos. Fue interrogado y luego puesto en libertad. Y se excusó así: "Estaba sentado en una mesa con mi acompañante y de golpe, entró la policía. Yo no sabía por qué, y después de haber testificado, puedo decir que yo no tenía nada que ver con el motivo de aquella investigación".

Los medios bosnios y eslovenos explicaron entonces que aquel fue un encuentro sexual. En ese momento se comentó que aquel podía ser el fin de la carrera de Vincic como árbitro. Ceferin se encargó de que no fuera así. Y en Milán pasó lo que pasó.

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