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Dos centrales y un destino

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Para recuperar el buen juego, en un equipo cualquiera se hablaría del centro del campo y la línea de ataque. En el Barça, las jugadas empiezan desde el portero y la función de los centrales es clave. Hace años que el Barça no defiende bien, es decir, hacia delante. No es una cuestión de jugadores como muchos quieren hacer creer, sino de la idea de juego que se ha ido perdiendo progresivamente con los años en Can Barça.

Si tuviéramos que elegir a los cinco mejores centrales que han pasado por el Barcelona, probablemente todos los culés coincidirían en los siguientes nombres: Koeman, Piqué, Puyol, Márquez y Mascherano. ¿Qué tienen todos en común? La salida de balón. Los desplazamientos en largo de Koeman fueron claves para el modelo de juego de Cruyff, la salida limpia de Márquez como central zurdo complementaba una zaga que iniciaba las jugadas como si fuesen pivotes, Mascherano fue el mediocentro reconvertido a central y la pareja Piqué-Puyol fue posiblemente la mejor de la historia del Barça y de España. ¿Pueden ser Eric García y Araujo los nuevos Piqué y Puyol? Tienen actitudes para serlo, pero por ahora les falta un entrenador que les eduque futbolísticamente para ello.

Piqué y Puyol liderando juntos la zaga culé. Fuente: Getty Images

Eric García puede parecer un central blando porque es cierto que no tiene el corte de un central puramente físico, pero al igual que pasa con el debate de los centrocampistas, todo depende de lo que le pidas a tus futbolistas: velocidad de piernas o velocidad mental para decidir mejor y anticiparse al rival (lo mejor sería tener ambas). La mejor virtud de Eric sin balón es la anticipación, algo crucial para las recuperaciones en campo contrario cuando se hace una presión alta, es decir, cuando se defiende hacia delante. Con balón, Eric es un espectáculo en la salida de balón encontrando siempre al compañero oportuno para mejorar o dar continuidad a la jugada. ¿Tiene carencias? Sí, pero también tiene solo veinte años, lo raro sería que no las tuviera. Debe mejorar en aspectos como el uno contra uno. Tiempo y paciencia.

Eric García comandando la salida de balón. Fuente: Getty Images

Araujo es el acompañante perfecto para Eric porque su mejor virtud es la principal carencia del catalán: el uno contra uno y la corpulencia física. Además, se equilibran con balón porque la salida de Araujo no es precisamente destacada, aunque la está mejorando. Con él y Eric el Barça tiene posiblemente la nueva pareja al más puro estilo Piqué-Puyol, Eric cumple más las funciones de Gerard y Araujo las de Carles: puro coraje y garra. No obstante, Piqué y Puyol explotaron de la mano de Guardiola y, hasta que no llegue un entrenador con un modelo de juego táctico que explote sus virtudes, parece que Araujo y Eric no lo harán: algo que podría cambiar con la llegada de Xavi.

Araujo celebrando con rabia su gol del empate contra el Granada. Fuente: FC Barcelona Noticias

Un jugador puede ser un buen central y no servir para el Barça. Esta es posiblemente la posición más difícil y exigente. ¿Qué se le pide a un central para encajar en el Barcelona? Además de tener personalidad para sacar la pelota con valentía buscando al hombre libre y al compañero mejor colocado para darle continuidad a las jugadas, un central culé debe ser más veloz de mente que de piernas porque la anticipación es crucial. Además, la inteligencia de un central en el Barça debe llevarle a decidir cuándo aguantar la posesión esperando los movimientos de los compañeros y cuándo avanzar, sobre todo si los rivales no saltan a las marcas y liberan así al central, para atraer y fijar la marca de los rivales o dividir las marcas existentes liberando así a otros compañeros que queden desmarcados para recibir bien al pies o al espacio.

El buen juego del Barça depende en gran parte de los movimientos de los jugadores sin balón, su colocación en el campo, su disposición y su calidad para ganar duelos individuales y segundos balones que hagan posible el ataque constante asfixiando al rival en su propio campo. En cualquier equipo a sus centrales les exigirán saber defender porque esta es la función principal de un defensa. En el Barça, eso se da por hecho y lo que se exige es fundamentalmente ser capaz de jugar el balón como un centrocampista más y, sobre todo, destacar en la anticipación porque es precisamente esta la que ha permitido al Barça desarrollar su mejor juego atacando y dominando los partidos en campo rival.

Guardiola y Cruyff conversando juntos. Fuente: Getty Images

Esta es la teoría que hemos podido ver y disfrutar en la práctica con el modelo de juego asentado primero por Cruyff, luego mejorado por Guardiola, desarrollado de manera análoga por Luis Enrique y destruido en los últimos años por los entrenadores más recientes. Podrá hacer partidos buenos puntualmente, pero hasta que el Barcelona no recupere el buen hacer defensivo, no volverá a construir una idea de buen juego colectivo asentada con el tiempo.

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