El Blog Íntimo
·30 de agosto de 2025
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·30 de agosto de 2025
Redacción: El Blog Íntimo
Tras cada partido de nuestro Alianza Lima, beneficioso o adverso, ilusionante o decepcionante, don Armando Leveau tenía la rutina y a la vez disciplina de escribir a mano el marcador final y, de esa forma, llevar un envidiable registro de todos los compromisos conocidos que ha disputado el Equipo del Pueblo desde sus primeros años.
Fue esa metodología, impulsada por su amor a los colores blanquiazules, la que lo convirtió en el gran investigador que en vida fue, y en una fuente de consulta fija para periodistas, estadísticos, hinchas aliancistas y para el propio club.
Foto: Memoria anual 2017 de Alianza Lima
Pero, además de llevar la cuenta de nuestros partidos, hacía registros de nuestros goleadores, elaboraba fichas de las figuras más emblemáticas y realizaba compendios a mano (apoyado de sus hijos) de cada temporada de la institución íntima...
En definitiva, toda una vida dedicada a su pasión por el equipo de La Victoria.
Su colección de libros sobre nuestra historia también es envidiable y, lo mejor, siempre tuvo la amabilidad de recibir a los hinchas e investigadores aliancistas que necesitaban recurrir a esas publicaciones en su oficina o a sus registros a mano. Siempre compartió su saber con quienes mostraran el suficiente interés.
"Estoy ocupado con un tema, pero agarra esa silla, acomódate donde puedas y revisa lo que tengas que revisar", nos decía cuando íbamos a importunarlo pidiéndole acceder a sus archivos deportivos, ciertamente más nutridos que los de la propia Biblioteca Nacional del Perú.
Aquel despacho, ubicado en Jr. Carabaya —que también usaba para realizar sus labores como contador y presidente de la Asociación Peruana de Fútbol Máster— estaba adornado con cuadros de nuestros ídolos, banderines, chimpunes de jugadores como los de 'Perico' León, y otros accesorios... un segundo templo blanquiazul que todo íntimo de sentimiento quisiera tener.
Fue también ese esmero e interés lo que le permitió percatarse de que algo no cuadraba en el palmarés del fútbol peruano, hasta llevarlo a advertir que Alianza Lima había sido oficialmente campeón de 1934. Que la historia se había torcido.
Hoy, ese templo que está en ese viejo jirón de Lima no seguirá siendo utilizado más por don Armando, quien ahora descansa en paz, siendo recordado por sus seres queridos y los hinchas de Alianza Lima. Todos le agradecemos haber difundido tanto aliancismo y hacernos conocer más sobre nuestra historia.
¡Descansa en paz, don Armando Leveau! ¡Arriba, Alianza, toda la vida!