Crónica: Inter y Atalanta capitulan tras un encuentro sensacional

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Inter y Atalanta han empatado a dos en el Giuseppe Meazza en la quinta jornada de la Serie A. Tras un duelo en el que los visitantes volvieron a mostrar un muy buen nivel y en el que cualquiera de los dos conjuntos se pudo haber llevado los tres puntos.

Desde el pitido inicial, pudimos observar un guión de partido en el que ambos conjuntos querían ser protagonistas en el juego. Pero en que los interistas se estaban logrando imponer. Gracias a su superioridad numérica en el medio y a una mayor intensidad tanto con balón como sin él, que convertía cada una de sus transiciones en una amenaza clara. Por su parte, el conjunto bergamasco salió del vestuario con una actitud más propia de lo que ha demostrado en las anteriores temporadas, tratando de ser más activo que reactivo. Pero sus alegres propósitos se veían sepultados por la firmeza de la medular local. A quien Lautaro logró adelantar tras rematar con una vistosa volea, un centro de Barella desde la derecha, como ya ocurriera frente a la Sampdoria hace tres jornadas, a la que el guardameta Musso apenas pudo reaccionar. Una vez se inauguró el electrónico del eterno Giuseppe Meazza, el Inter rebajó los decibelios de su vibrante juego. Siendo menos dominador frente a un oponente que adoptó una actitud más agresiva y pudo aproximarse a la meta de Handanovic, aunque sin demasiado peligro.

Los de Gasperini mostraron su mejor versión

El partido estaba siendo abierto, pero no terminaba de coger un ritmo de ida y vuelta, pues estaba siendo la Dea quien llevaba más el peso del juego debido a la mayor relajación de los dirigidos por Inzaghi. Quienes eran capaces de salir jugando sin excesiva dificultad durante unos minutos, cuando querían darle un giro de timón a la situación. Sin embargo, en uno de sus intentos por iniciar el juego, un envío excesivamente potente de Darmian hacia el medio, fue prisionero de una buena presión de la visita, permitiendo que Palomino se apoye en Zapata a fin de que este conectara el esférico con Malinovskyi, para que el ucraniano perforase la meta contraria con un imponente disparo enroscado.

Con la igualada, los roles de los dos contendientes no variaron demasiado e incluso los finalistas de la Coppa Italia pudieron darle una mayor continuidad a su dominio, logrando contrarrestar con su circulación de pelota más ágil, las transiciones de los milaneses que cada vez eran más triviales. Apareciendo con mayor regularidad el recurso del balón en largo. Como consecuencia de ello, Toloi logró rematar en el área a portería vacía, un disparo de Malinovskyi rechazado por el guardameta esloveno, poniendo en ventaja a los suyos. Tras el tercer tanto de la tarde, los campeones de Italia siguieron sin reaccionar ante el gran sometimiento de los de Gasperini, quienes volverían a sitiar su área de forma notable, generando alguna situación más de peligro.

El Inter despertó de la anestesia y el espectáculo mejoró (más)

El segundo período comenzó con un Inter más irreverente y concienciado del resultado y de su flojo primer acto, en el que se vio superado. Volviendo a encimar a gran altura a su contrincante, que se estaba mostrando algo más prudente y conservador ante la posibilidad de poder transitar ante los espacios que se le comenzaban a presentar. Sin embargo, el vigor físico de los de Simone Inzaghi y el apremio del resultado, hacía que estos se impusiesen claramente en el juego. Insistiendo en profundizar por los costados y buscando sacar a su mayor poderío aéreo. Lo cual le estaba dando sus frutos, al generar varias ocasiones de peligro tales como un centro de Barella desde la izquierda que Musso despejó tímidamente y Dzeko remató fuera de primeras, en boca de gol, inexplicablemente. Tras una aproximación tan evidente que desequilibraba el electrocardiograma del enfrentamiento, el ex técnico de Inter y Genoa optó por refrescar al equipo introduciendo a Piccoli y un Ilicic, al que se estaba empeñando en recuperar pese a los dimes y diretes extradeportivos que atormentaron el Gewiss Stadium.

El tricampeón de Europa siguió siendo dueño de la situación con mayor o menor claridad en la generación de ocasiones, pero un Barella inspirado, que parecía llevar un metrónomo incorporado en sus botas, logró asistir a un sorprendente Di Marco, el cual había entrado previamente por Bastoni y está destapándose como un central llegador, remató mano a mano con el guardameta contrario, facilitándole un rechace a Dzeko que empujó la pelota a placer para igualar la contienda. El gol enfervoreció al respetable y los anfitriones tuvieron unos minutos en los que quisieron aprovechar el efecto del tanto, tambaleando la estructura defensiva de su adversario con más empuje que fútbol.

No obstante, el cuadro de Bergamo abogó por adelantar su bloque para obstaculizar el inicio de las jugadas de los milaneses, que avanzaban con excesiva facilidad, logrando provocar algún error y gozando de interesantes opciones al contraataque. Los locales tuvieron la opción de adelantarse en el marcador, con una pena máxima que Di Marco estrelló en el larguero, tras una mano muy desafortunada de Demiral, y posteriormente, Piccoli vio como el árbitro frustraba la exaltada celebración de los visitantes tras anular un tanto, por haber salido el balón del terreno de juego. Después de la decisión arbitral, tuvimos un descuento con mucho balón en largo de ambos, pero poca concreción.

Ficha Técnica

-Inter: Handanovic – Skriniar, De Vrij, Bastoni – Darmian, Barella, Brozovic, Çalhanoglu, Perisic – Lautaro, Dzeko.

-Atalanta: Musso – Toloi, Demiral, Palomino – Zappacosta, De Roon, Freuler, Gosens – Pessina – Malinovskyi, Zapata.

-Goles: 1-0, min.5, Lautaro. 1-1, min.30, Malinovskyi. 1-2, min.38, Tolói. 2-2, min.71, Dzeko.

-Fabio Maresca amonestó a Malinovskyi (min.4), Bastoni (min.12), Palomino (min.19), Zapata (min.21), Calhanoglu (min.43), Zappacosta (min.64), Barella (min.70), Tolói (min.90).

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