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Bulgarelli, el honorable futbolista boloñés

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Te amo, futbolero que vienes a leer este artículo. Te amo por futbolero, por leer y por leerme. Y como te amo, amigo futbolero que no naciste en Bolonia, voy a presentarte a Giacomo Bulgarelli. Un futbolista que no conoces, porque apenas ganó. Seguidor del éxito, tú, como dócil hijo de su tiempo. Considérate exculpado. Y es que sucede siempre: el que no gana solo perdura en la memoria de quienes lo disfrutaron. O en las enciclopedias que ya nadie, casi ni los lectores contumaces, lee. Como la de Il grande Calcio, que define a Bulgarelli como un “centrocampisti mezzeali que supo armar el juego con precisión y creatividad. Tuvo destacada personalidad, inteligencia táctica, dotes de regate y buen tiro”.Aunque nadie lo recuerde, convendremos en que esa descripción no parece referirse a un jugador cualquiera: Bulgarelli no lo era. Así que, antes de seguir, amigo engañado por tu tiempo, atiende a estas atemporales palabras: “el éxito y el fracaso son dos impostores”. Las dijo Borges parafraseando a Kipling, inteligencias a las que vale la pena atender. Sea como fuere, dado que los títulos y galardones no pudieron sostenerlo, la figura de l’onoravole Bulgarelli cayó al olvido más allá de sus raíces. Sin embargo, como alma futbolera que eres, que somos, sé que en el fondo también sientes lo que el fútbol no tiene de competición. De cuentas, resultados, de éxito o fracaso. Por eso acudí a Kipling. Porque sé que tú también sientes lo que el fútbol tiene de virtud. Y es que somos razón, pero sobre todo emociones. Por eso estoy seguro de que, cuando lo conozcas, sabrás apreciar a Bulgarelli, amigo sintiente, exclusivamente por cómo trató la pelota. Y de que ya no lo olvidarás, por mucho que se empeñe nuestro injusto tiempo. Igual que no lo olvidan los boloñeses. “Como jugabas tú sólo se juega en el paraíso”. Es la leyenda del Bologna FC 1909 bajo la imagen del futbolista que más partidos jugó en su historia. Del mejor.A Bulgarelli hay que verlo jugarPara empezar a hablar del fútbol de Bulgarelli, puede ser acertado citar a Sábato: “El hombre sigue creando belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil”. Esto dijo el pensador sobre la época que le tocó vivir, contemporánea a Bulgarelli.En su tiempo, Bulgarelli fue inventiva y emoción. En su tiempo, los especialistas llamaban fútbol-arte al brasileño. Y al italiano, catenaccio y fútbol de fuerza. Fútbol-arte eran las botas y el alma de Bulgarelli. Creaban juego elegante, delicado, claro.Como lo suyo fue expresión en movimiento, Bulgarelli junto a un balón merece ser visto, no leído. Esta presentación solo trata de ser pie para que vayas presto a Internet, amigo futbolero, y veas su fútbol. Así, de paso, aprovechas la parte buena de este mundo tecnificado: ver jugar a Bulgarelli medio siglo después de que jugase.El trequartista abatinoPero antes, para anudar el texto, intercalaré hechos en el relato. A ti te ayudarán a conocer más al futbolista y a mí a completar un artículo decente. Te cuento que Bulgarelli fue un ’10’ italiano de las décadas de los 60 y los 70. “Un gran centrocampista, capaz de romper el juego oponente e inventar fútbol con asombrosa facilidad. Era el hombre de la asistencia, del último pase, un artista del acabado y un jugador generoso”, según Gianfranco Civolano, autor de su biografía.Según yo, Bulgarelli fue tan bueno como Gianni Rivera, pero no jugó para el AC Milan de los 60. Los de Rocco y Rivera -y Maldini, y Sani, y Altafini, y Surmani, bendita sílaba, etcétera- ganaron Copas de Europa y el Bologna de Bernardini y Bulgarelli no ganó nada de peso. Ganó el Scudetto del 64, sí, arrebatado a los imponentes equipos de Milán. Pero competiciones locales hay muchas y solo importan a los paisanos, la historia se las come.De Rivera se acuerdan todos; de Bulgarelli, algún italiano bendecido de gratitud. “Bulgarelli fue uno de los pocos gentleman del fútbol”, dijo Rivera. Él sí lo recuerda. Él era otro gentilhombre con el balón en los pies. Se admiraban.Entre ellos, los hechos dicen que, con 19 años, Bulgarelli fue el trequartista de la selección italiana que acabó cuarta en los JJ.OO. de 1960, mientras que Rivera la jugó de extremo derecha. Tres años menor que él, Rivera tenía un ejemplo a seguir en Bulgarelli, como los había tenido en Milán con Liedholm o Schiaffino. También que en el Mundial de Chile ambos jóvenes fueron suplentes, pero Bulgarelli salió en el tercer partido y le hizo un doblete a Suiza, para cerrar la única victoria italiana del campeonato. Que de ahí hasta Inglaterra‘66 el entrenador de la ‘Azzurra‘ fue Edmondo Fabbri, quien tuvo arrojo y gusto para juntar a Bulgarelli, Rivera y Mazzola, otro de la estirpe. “Un entrenador adelantado a su tiempo”, en cuanto al aprovechamiento de la técnica, dijeron de él Bulgarelli y Rivera. Bulgarelli jugó todo con Fabbri, y acabó como capitán. Todavía en la citada Copa del Mundo, de cara al definitivo partido del grupo Fabbri decidió que Bulgarelli jugase hasta lesionado, pero su rodilla no aguantó. No podían hacerse sustituciones, Italia perdió contra Corea del Norte y no pasó a las eliminatorias. Entonces al banquillo pasó Valcareggi, antiguo asistente de Fabbri pero con ideas ‘giannibreristas‘. Con él, Italia jugó al catenaccio y Bulgarelli, el jugador endeble del equipo menos ganador, empezó a desaparecer, toda vez que Rivera y Mazzola hubieron de repartirse los partidos. Los tres eran abatinos, según el influyente Gianni Brera, por ser aparentemente débiles. El potente Riva era “el estruendo del trueno” y ellos los curitas. “Bello de ver, pero sin nervio ni coraje. Un grandísimo estilista muy inteligente pero que no sabe correr”, escribió Brera de Rivera. Y Rivera dijo que Brera opinaba igual de Bulgarelli y Mazzola.Con el nuevo seleccionador, el todocampista De Sisti acabó por arrebatar el sitio a Bulgarelli en el combinado nacional, tras perderse este parte de la Eurocopa ganada en 1968 por otra lesión. Bulgarelli no fue convocado para el Mundial de México, ni para ningún otro torneo. Rivera ganó el Balón de Oro en 1969 pero solo disputó seis minutos en la final mundialista contra Brasil. Pese a ser desconsiderado en la nacional, para 1970 el Milan de Rivera estuvo cerca de fichar a Bulgarelli. A saber qué tenía pensado Rocco para ambos trequartistas en su postrero catenaccio. Por suerte para el Bologna, el crack se quedó a ganar dos Coppas en los 70.Al fútbol lo juzga el fútbolAsí como las opiniones de periodistas y redactores que ha recogido esta pieza, los hechos están bien. A veces dicen bastante, aunque no siempre. En cualquier caso, lo que de verdad cuenta para juzgar la dimensión de un jugador son las valoraciones de sus compañeros. Ellos lo tuvieron cerca. La consideración de los futbolistas, quienes más saben de fútbol. Ciérrese, pues, esta memoria a un grande olvidado con palabras de Altafini, ganador del Mundial de Suecia’58 en la Brasil de Pelé y principal artífice de la Copa de Europa de 1963 con el Milan de Rivera. Fue contrincante de Bulgarelli en el Calcio y compañero, una vez nacionalizado, en la Italia que acudió a la Copa del Mundo de 1962. El apodado Mazzola, ejemplo de fútbol-arte enfocado al gol, cree que “Bulgarelli era un jugador extraordinario, un centrocampista muy técnico y con una habilidad especial para saber dónde estaba la portería. No creo que ahora mismo haya muchos jugadores como él”. Un futbolista especial, casi único, dijo Altafini pasado el tiempo. Así que ya conoces la realidad de Bulgarelli, futbolero lector. Ahora te toca decidir si ver su fútbol o pasar a otro artículo. Por lo que a mí respecta, nunca necesité más pruebas que las visuales. Por ello no haré más preguntas, señoría; han sido excesivas. Ni escribiré más obvias realidades. SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKAPuedes conseguir el último número en nuestra tienda online.

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