Arsenal y Colón aburrieron a todos en un empate que deja poco para el recuerdo

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En el reducto de Sarandí, se enfrentaban dos últimos: el de la tabla y el último campeón. Nada presagiaba un juego tan magro, pausado, sin aceleración ni precisión y con pocas (poquísimas) situaciones de peligro real en los arcos.

Con el regreso de la línea de cuatro (Garcés al banco) la elaboración por el lado de Colón intentó ser siempre más prolija y atildada. Quiso vincular laterales con volantes, sumar el revoloteo de Farías y el empuje de Leguizamón. Pero solo cositas de la Joya llevaron alguna inquietud al fondo del Arse. Los de Damonte (con Belloso por el lesionado Ruiz), que están en la búsqueda de puntos y algún estilo definido, apelaron a la garra, los empellones y las pelotas largas y como método de transitar el juego. Cuando ganaron algo de confianza, en una jugada que arrancó por derecha y atravesó toda el área de Colón, Meza la tocó con la mano dándole a Mazzola la chance de abrir el marcador. Ni así el ex Unión pudo: lo despilfarró echándolo muy por encima del travesaño… 

El complemento obligó a ambos a arriesgar un poco más. Colón se adelantó 20 metros, empezó a descuidarse en el fondo y a perder muchas divididas pero Arsenal no terminó de usufructuar esa ventaja. Un puñado de llegadas por lado, con los ingresados Albertengo y Krupsky como bandera del Arse, y Farías, secundado por un interesante Pierotti en el final (tuvo la más clara del Negro), fueron las ansiadas “casi” emociones en el cierre.

El cero enmarcó de manera perfecta el juego entregado. Solo cabe destacar el correcto partido de Emiliano Méndez para el Arse, y lo mismo para Lértora, el eje de los santafesinos.

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