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·30 de agosto de 2025

2-1: Xabi firma una pretemporada de 9 puntos

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En un encuentro mayormente plúmbeo, resuelto en dos minutos de arrebato en el primer tiempo y marcado por los tres goles anulados a los blancos, el Madrid se fue al parón de selecciones con 9 de 9. Meritorio teniendo en cuenta que el equipo de Xabi, hasta el momento, ha estado básicamente de pretemporada. Normalmente no se ganan partidos oficiales en pretemporada, pero con Tebas todo es posible.

El partido se presentaba como la reválida ante los ojos del Bernabéu de las buenas sensaciones transmitidas por el Madrid en Oviedo, y para aprobarla presentó Xabi una alineación que se parecía más a la de dicho partido que a la Osasuna, aunque con Militao y Vinicius de inicio. Repetía Mastantuono, en quien tenemos depositadas tantas esperanzas (pese a lo que a la postre sería hoy un mal partido suyo).


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El partido comenzó con el dominio previsto por parte de los blancos y la presión alta ya ensayada. Al filo del minuto de Juanito, Trent metió un balón de ensueño a Mbappé, que controló como solo él sabe y batió a Leo Román. Sánchez Martínez pitó fuera de juego por el blanco de la uña del pie pequeño de Kylian, y ya no se vio una repetición buena hasta mucho más allá de que el cronista cerrara este párrafo. Cuando decimos buena, no decimos convincente. Ya conocemos la canción del verano: “pongo frame, quito frame”.

Las buenas sensaciones, en todo caso, proseguían en los primeros compases, pero la gran organización defensiva de los mallorquines impedía la creación de ocasiones y hacía que se apagaran gradualmente. Güler y Mastantuono estaban imprecisos y el Mallorca trataba de dormir el partido. En un córner que tardaron una vida en sacar, Muriqi remató con el hombro a gol. Imposible sacarle más rédito a un saque de esquina y a 19 minutos de partido. Primer gol encajado por el Madrid en el campeonato.

Los siguientes minutos acrecentaron la sensación de que el partido iba a costar un mundo. El Madrid ni se acercaba con peligro, pese a un voluntarioso Vinicius. De pronto, estábamos ante un Madrid maniatado y nervioso, precipitado y trémulo. Nadie se atrevía y la imprecisión reinaba. Todo el peligro venía de Vini pese a no estar muy lúcido. Un tiro lejano de Tchouaméni se le escapó a Leo Román y casi se va para adentro, y fue la metáfora perfecta: a la llegada de la pausa de hidratación, reinaba la sensación de que solo un accidente afortunado podía encarrilar el partido. Román, por cierto, tardaba en sacar de puerta una eternidad. El mundo del fútbol espera ansioso que un árbitro saque una tarjeta por esta causa en un momento significativo del encuentro.

El Madrid se había volatilizado, pero todo cambió en dos minutos.

Un córner a favor pasó de Mastantuono a Trent y de este a Carreras, cuyo excelente centro fue tocado por Huijsen en el segundo palo para que Güler remachase de cabeza sobre la línea. Un empate de Güler con la testa, tal como estaba el partido, sonaba hasta bien.

Pero mejor aún sonaría lo siguiente, porque fue una aplicación directa de las enseñanzas de Xabi en la presión. Robaron entre Carreras y Valverde y Vini se guisó y se comió el contragolpe, regateando en la frontal y marcando con la izquierda.

El repentino 2-1 activó a los blancos, que por poco amplían la diferencia. Trent lanzó un gran disparo que rozó el poste y, tras una gran acción entre Vini y Güler, a Mbappé le faltó instinto para marcar. Sí lo hizo a renglón seguido tras otro gran robo de balón de Vini, pero anotó en fuera de juego según el árbitro. Lo estaba.

Todos se habían reactivado, hasta hacer pensar que el descanso iba a llegar en mal momento. Una gran incursión de Güler la repelió el portero mallorquinista. Era otro Madrid. Pena, porque el descanso llegó.

El descanso llegó y, en efecto, fue anticlimático. El Madrid volvió al campo laxo y con cierta sensación de holgazanería. Como el Mallorca tampoco cambiaba su planteamiento (muy defensivo, pero claro, estaba a un gol de empatar y podía confiar en una jugada aislada), se dieron cita minutos de gran sosería. Una acción en el 55 nos sacó del eventual sopor. La primera gran maniobra de Mastantuono en el partido acabó, tras un doble rechace, en gol de Güler, pero como en el primer rechace tocó en su mano en un movimiento reflejo, Sánchez Martínez lo anuló a instancias del VAR. Tercer gol anulado a los madridistas. ¿Bien o mal anulado? Solo sabemos que al club cliente de Negreira se lo habrían concedido.

Este incidente enrareció el ambiente, y pudo enrarecerse más aún si Trent no se hubiera cruzado providencialmente en una buena jugada del Mallorca con el balón rozando el gol. El partido estaba incómodo y al Madrid le faltaba ya el fuelle. Muy poco después, tuvo que ser Carreras quien se pusiera el traje de superhéroe, sacando el balón de la línea cuando ya se colaba. Era evidente que el Madrid a duras penas aguantaba sus propias piernas y hacía falta frescura. A tal efecto introdujo Xabi a Brahim en lugar de un desacertado Mastantuono, y luego metió a Ceballos, Carvajal y Rodrygo por Vini, Güler y Trent. Cambios de quien busca aguantar un marcador favorable. Brahim chutó bien en su primera intervención y Carvajal mostró su brío legendario.

Llegó la segunda pausa de hidratación con la esperanza de que sirviera de punto de inflexión, como la primera. No fue así pese a la pujanza de Brahim. El Madrid navegaba entre la idea de buscar el tercero con algo más de ahínco y dormir el partido con el sopor de Ceballos. Rodrygo lo intentaba y mostraba su clase. Había tensión en el ambiente, sobre todo por lo ajustado del marcador. De manera ingenua, Huijsen cedió un córner que trajo malos presagios, pero no pasó nada en la jugada.

De hecho, no pasó nada más, salvo la sustitución de Mbappé por Gonzalo.

Getty Images

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